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domingo, 31 de julio de 2016

¿QUÉ TENDRÍA QUE HACER EL FUJIMORISMO PARA QUE LOS CIENTÍFICOS POLÍTICOS LO DECLAREN ANTIDEMOCRÁTICO?

En los últimos años muchos científicos políticos peruanos han señalado que el fujimorismo ha pasado a una segunda etapa de su historia. La primera estaría marcada por la dictadura de los 90 y con la figura de Alberto Fujimori, mientras que la segunda lo estaría por los esfuerzos de una joven Keiko, rodeada de personas jóvenes y un equipo renovado, que estarían conduciendo al partido (por llamarlo de algún modo) a una performance democrática. Pero dicha supuesta "renovación de cuadros" es falsa, pues detrás siguen estando los mismos de siempre, como Luz Salgado, quien es actual Presidenta del Congreso y que fue una de las primeras colaboradoras de Alberto Fujimori.
Este relato que fue esgrimido en varias oportunidades por Steve Levitsky, me parece más como un anhelo que como una constatación, y que ha sido apoyada por Martín Tanaka y quienes lo copian, parece no ser tan creíble. Con excepción de algunos, como Eduardo Dargant,  los científicos políticos se han empecinado en seguir afirmando que el fujimorismo se ha democratizado y que es una fuerza democrática. Incluso después de que lo hemos visto pactar con los sectores más lumpen de nuestra sociedad y de realizar una grosera política (por darle un nombre a lo que hacen)  groseramente populista. Después de que los hemos visto hacer acciones ignominiosas en el intento desesperado de ganar las elecciones, como la acción de  José Chlimper con los audios trucados y con la presencia de Joaquín Ramirez (investigado por la DEA). 
En el caso de Chlimper, hasta la revista Semana Económica publicó un articulo titulado "''Chlimper versus Chlimper' y el lado oscuro del fujimorismo"  en el que se dice textualmente: 
"En ese panorama, José Chlimper se presentaba como un emblemático representante del ‘lado-no-oscuro’ del fujimorismo; uno de aquellos que constituía una influencia positiva en el entorno de la candidata presidencial. 
Ha dejado de serlo, lamentablemente, dada su participación en las últimas dos semanas en el affaire Ramírez. Primero defendió al referido individuo a capa y espada, para sorpresa de muchos (sobre todo de quienes tenían una buena opinión de Chlimper), al conocerse la noticia de la supuesta investigación de la DEA. Pero lo verdaderamente grave ocurrió cuando se supo que fue el propio Chlimper quien hizo llegar a los directivos de Panamericana Televisión el audio que se adulteró con la finalidad de hacer creer que el testigo principal de la denuncia se retractaba, cuando lo cierto era exactamente lo contrario (se ratificaba). Si Chlimper tuviera sentido del humor (cosa que nunca ha demostrado tener, al menos públicamente), las explicaciones que ha dado podrían parecer un chiste. Si él entregó el audio sin adulterar, como ha declarado, ¿para qué lo hizo, si eso confirmaba la denuncia contra Ramírez? Y, en cualquier caso, ¿por qué calló ostensiblemente durante los días en que prevaleció la versión apócrifa?
SEMANA económica se considera una revista de empresarios para empresarios. Por eso celebra el aporte empresarial a la cosa pública, y repudia enérgicamente los casos aislados de representantes empresariales que desprestigian al gremio (ver Comenta el Director en SE 925, 1467, ). Hoy parece claro que si José Chlimper fue alguna vez una buena influencia para el fujimorismo, ha terminado participando de, o en el mejor de los casos avalando, sus más cuestionables prácticas, como esta grosera manipulación de la verdad. ¿Será que la figura se revirtió y el peor fujimorismo –el lado oscuro— terminó siendo una mala influencia para Chlimper?"(http://semanaeconomica.com/article/legal-y-politica/politica/189672-chlimper-versus-chlimper-y-el-lado-oscurso-del-fujimorismo/)
De esta manera, la revista empresarial, a la cual nadie podría tildar de izquierdista está deslindando del representante fujimorista y señalando con firmeza que era inaceptable lo que estaba pasando. Si dicha revista lo pudo hacer, la pregunta es ¿por qué no hacen lo mismo los  científicos políticos no?   
Las actitudes antidemocráticas del fujimorismo no se hicieron esperar el día 28 de julio. Antes de la toma de mando aparece un spot en la televisión en el cual Keiko Fujimori dice "convertiremos nuestras propuestas del plan de gobierno en ley". Como si fuese quien ganó las elecciones, realiza dos acciones de carácter autoritario: 1) Da un mensaje a la nación (algo que corresponde al Presidente electo) y 2) Señala que impondrá sus proyectos políticos a través de la mayoría parlamentaria. 
Pero si eso fuera poco, la actitud de la bancada fujimorista dejó mucho que desear durante en momento en que Kuczynski estaba dando su primer discurso. Los fujimoristas no tuvieron la cortesía política de aplaudir el discurso, comenzando por Kenji Fujimori. Y, además, por momentos vociferaron el lema "'¡Keiko Presidenta!"Lo que Augusto Álvarez Rodrich denomina "berrinche fujimorista" debido a que perdieron las elecciones, no es sólo un berrinche. Se trata de una actitud sostenida de desprecio a los principios democráticos más sustanciales. Se trata del mismo espíritu de Martha Chávez durante el primer discurso del ex presidente Ollanta Humala. Es la actitud de quien dice "aquí ago lo que me venga en gana".
Si estas son las actitudes del fujimorismo ¿por qué los científicos políticos insisten en tildarlo como partido político democrático? No basta con decir que han sido oposición durante gobiernos democráticos, como algún analista político de corazón fujimorista ha señalado hace unos meses. El partido NAZI también fue oposición en periodos de democracia hasta que ganó las elecciones y trocó democracia por totalitarismo. Entiendo la esperanza de Levitsky de que el fujimorismo se democratice, pero no basta con tener esa esperanza para que ello se convierta en una realidad.
¿Qué tendría que pasar para que los científicos políticos señalen que el fujimorismo es antidemocrático? ¿Tal vez que ganen las elecciones e impongan un gobierno dictatorial como el de los 90?¿O den un golpe de Estado al actual presidente, como el año 92? ¿O tomen las armas e inicien la "lucha armada", como Sendero Luminoso? Una cosa es la neutralidad del análisis del científico político, que provienen de sus compromisos metodológicos, y otra el tener una actitud complaciente frente a una agrupación de mostrado talante autoritario.

miércoles, 5 de agosto de 2015

LAS ARTES Y LA CULTURA EN EL PERÚ NEOLIBERAL

Resultado de imagen para arte y neoliberalismo
De un tiempo a esta parte ya no contamos en la escena cultural con movimientos o colectivos importantes cuya producción artística se encuentre orientada hacia la reflexión más que hacia el mercado. Es decir, colectivos de artistas que entiendan su actividad cultural como  una exploración de los límites del lenguaje de sus respectivas artes, a fin de ampliarlo y de dotarnos de nuevas imágenes de lo que somos como individuos y como sociedad. Los últimos esfuerzos significativos se agotaron en los 90. En la poesía - por poner un ejemplo que conozco más- uno de los últimos grupos relevantes fue el denominado Inmanencia.  Hoy en día, los poetas van solos, en emprendimientos individuales.  Y muchos de ellos han girado hacia la narrativa, especialmente la novela, por tener "mayor alcance". Lo mismo sucede con algunas casas editoriales, que nacieron centradas en la poesía y giraros hacia la narrativa, por las mismas razones. Un ejemplo lo constituye EstruendomudoParacaídas, de reciente formación, se mantiene decidida en la poesía especialmente, pero es una excepción.  Es que hay una idea que se encuentra en retirada, a saber, "trabajar para no ganar dinero", y ha sido reemplazada por la idea del "emprendimiento", es decir, "hacer algo para ganar dinero".  
Ciertamente haríamos mal en señalar con el dedo a los artistas y las casas editoriales por tratar de sobrevivir en el mercado. La pregunta de fondo es ¿qué o quién los metió en el mercado? Y la otra es ¿pueden salir del mercado? Ambas preguntas se tienen como respuesta el hecho de que en el Perú se desplegó una reforma estructural general dirigida a consolidar el proyecto del neoliberalismo. Esta reforma, atraviesa la política, la economía, la vida social y la constitución de la subjetividad, y fue emprendida a partir de la dictadura de Alberto Fujimori, y continuado por los gobiernos democráticos.  La reforma neoliberal de la estructura básica de la sociedad peruana ha impuesto un modelo económico que ningún gobierno ha cuestionado y que se ha instalado a través de la ficción del "acuerdo nacional", es decir, se da por supuesto que dicho modelo es fruto de un acuerdo nacional entre las fuerzas políticas y la sociedad peruana, cuando eso no fue nunca así. 
Pero hay algo más, el modelo económico impone una subordinación de la política a la economía, de tal manera que los criterios por los que se toman las decisiones fundamentales son criterios que provienen de la economía (libre concurrencia y libre competencia en el mercado, eficacia, eficiencia, entre otros), en vez de la deliberación y el debate público. Así, en vez de que el debate político subordine a la economía, la segunda domina sobre el primero. Esto trae como consecuencia el que dos cosas queden fuera de la discusión democrática: a) la estructura que tiene el mercado, y b) el que el mercado gobierne toda la distribución de los bienes de la sociedad. En esto se juega el presente y futuro de los derechos y de la cultura, entre otras cosas. 
El hecho de que el mercado esté devorando todos los bienes de la sociedad - y estemos pasando a ser una sociedad que incorpora un mercado o ser una sociedad de mercado, en la que todo se rige por los imperativos de la ganancia- afecta profundamente a la creación artística o cultural. Esto se da en varios sentidos, entre los que podemos mencionar los siguientes: 
A) El "arte" se está orientando hacia el mercado, dirigido al consumo de masas y está bajando en nivel de su elaboración, de modo que se convierte en una mercancía en el mercad. Esto trae consigo el fenómeno de "arte para vender" o "arte para ganar dinero". Los "artistas" en vez de buscar traspasar los límites del lenguaje elaborando metáforas creativas que recreen la subjetividad de las personas, quedan atrapados en la metáfora petrificada de la "ganancia en el mercado" y su búsqueda se dirige hacia los "nichos de mercado".  Así nacen los fenómenos del cine nacional como Asumare
B) Los artistas que buscan renovar el lenguaje cultural se encuentran con el imperativo del mercado de "producir para la ganancia". Esto hace que decidan abandonar los grupos y colectivos e ir solos, a sin de ganar más, de manera individual, además de tener que desplazarse hacia géneros más rentables (los que tienen "más llegada"). Eso permite explicar el desplazamiento de la poesía a la narrativa. (publicar poesía, es "perder" dinero, en cambio, publicar narrativa es "recuperar el dinero" o "ganar plata").
C) La dinámica propia del neoliberalismo (o también llamado "turbocapitalismo") genera una articulación de la identidad del sujeto - gracias a una tecnología de la subjetividad- que tiene tres dimensiones.
i) Las personas van sufriendo un proceso de desintegración social, que mina tanto la a la integración social como a su propia identidad. De esta, la sociedad es percibida por los individuos como un lugar hostil en el que se desarrolla una lucha en la competencia con los demás. Los espacios de relación solidaria entre las personas queda recluida al ámbito de la pareja, la familia o las amistades. 
ii) Al mismo tiempo, las personas se relacionan consigo mismas de una manera particular: se identifican como consumidores de determinadas mercancías, y eso es lo que denominan su identidad o su moral. Con esto se opera una penetración del dinámica del mercado al interior de la articulación de la identidad moral de las personas. Las personas terminan construyendo su valoración moral como quien elige mercancías en el mercado. Esto genera una identidad simplificada que hace que las personas sean presas fáciles de prédicas radicales como son las prédicas religiosas hiperconservadores y proyectos políticos radicales, tanto de derecha como de izquierda. 
Incluso, muchas personas que se acercan a la producción intelectual, se aferran a ciertos formas de pensamiento y pierden la posibilidad de explorar el mundo de las ideas. Un ejemplo de lo último son los foucaultianos reduccionistas, los partidarios del Análisis Económico del Derecho, los defensores de la economía neoclásica o los marxistas ortodoxos.  Todos ellos rechazan el debate de ideas, porque creen que están en la "Verdad" y por lo tanto, la discusión está demás. Los defensores del Análisis Económico del Derecho y los economismas neoclásicos tiene una dificultad adicional. Puesto que tienen a los poderes fácticos de su parte (los medios de comunicación, el dinero, el sistema político vigente, el poder simbólico de la interpretación  dominante de la religión y las FF. AA.), tienen un aliciente adicional para rechazar el debate. De modo que si sospechasen que sus teorías no son verdaderas, ello no les importaría, porque tienen herramientas para imponerla por la fuerza.
iii) Como esta construcción de la identidad personal es simple y poco elaborada, va generando una dificultad para decodificar mensajes más complejos. Es por esta razón que las personas en la sociedad peruana neoliberal tengan la tendencia a tener dificultad para enfrentar productos artísticos más elaborados. Esto hace que mientras la Película de Carlos Alcántara haya tenido un éxito inusitado, la película Sigo siendo halla pasado desapercibida. Esto quiere decir que los artistas enfrente la dificultad de encontrar receptores de su trabajo que no tengan la capacidad de entenderlo, y por lo tanto lo rechazan.

lunes, 16 de febrero de 2015

UN ANIVERSARIO MÁS DEL ASESINATO DE MARIA ELENA MOYANO

Resultado de imagen para maria elena moyanoEste 15 de febrero se conmemora un año más de la muerte de María Elena Moyano. Quien tuviera el valor de enfrentarse a Sendero Luminoso, organizando política y socialmente a la población, fue acribillada y su cuerpo dinamitado por el grupo terrorista en 1992. Su actividad, como dirigente de izquierda, fue fundamental para impedir que SL ingresara en Villa el Salvador. De hecho, los adversarios más odiados por el grupo dirigido por Abismal Guzmán eran los grupos de izquierda, quienes organizaban a la población de tal manera que impedían el avance de su estrategia.  Esta constatación va a contracorriente de la opinión difundida por la derecha radical en este país que ha buscado asociar a la izquierda con SL, a fin de desacreditar todo movimiento de izquierda. 

Lamentablemente, durante muchos años su hermana Martha Moyano utilizó su imagen para poder escalar políticamente en las filas del Fujimorismo, agrupación política que Maria Elena  combatió constantemente, en tanto dirigente de izquierda. Ciertamente, uno no es necesariamente culpable de la bajeza moral de sus hermanos.

Sendero Luminoso mantiene una comprensión extraña del marxismo, que una lectura más detenida del pensador alemán podría poner en jaque. De acuerdo a esta lectura, la historia tiene un  desarrollo a través de la lucha de clases, de tal manera que en cada estadío de desarrollo de la sociedad ésta se encontrará dividida en dos clases que se encontraran enfrentadas. No es ni la voluntad de las personas, ni las decisiones tomadas por los líderes de los partidos los que determinan la lucha entre las clases. Lo determinante es la historia y las condiciones estructurales de la sociedad, de tal manera que si en ese proceso una persona mata a otra, la responsabilidad de ese asesinato no recae en quien mata, sino en  el devenir de la historia y en las condiciones de la estructura de la sociedad. El que mata no tiene responsabilidad, y tampoco el asesinado la tendría. Este último tuvo simplemente la mala suerte de estar ubicado en un lado de la estructura de la sociedad que no le favoreció. 

Si esto es así, la responsabilidad humana desaparece por completo y las personas son simplemente de un dios extraño que sería el devenir de la historia. Es por ello que, en la actualidad SL esté pidiendo amnistía, Aunque dicho pedido es extraño, si asumimos las premisas de su propio razonamiento. La amnistía supone borrar la culpa de la persona amnistiada por medio de una política de olvido. Pero si la historia y las estructuras sociales, pero no la persona, son las causantes de las muertes de las personas, ¿por qué habría que borrar la culpa de una persona si no tiene absolutamente responsabilidad por lo que el titiritero de la historia ha hecho a través de ella? Es como si alguien matara a  una persona a través de un revolver, y metiésemos a la cárcel al revolver y no a la persona que lo usó. En esta lectura bizarra de Marx, no abría a quien responsabilizar por lo que sucedió, pues cada cual, incluso los efectivos de las fuerzas del orden que violaron derechos humanos, se encontraban conducidos por la mano de la historia. Este reduccionismo social, que elimina la responsabilidad de las personas es extraño incluso al pensamiento de Marx. Es como pensar que cuando se dinamitó el cuerpo de Maria Elena Moyano, quienes hicieron no actuaron con extrema crueldad  y no fueron responsables por dejarse llevar por su odio extremo, al igual que cuanbdo su hermana Martha, al irse tras las filas del dictador Fujimori no tuviese la responsabilidad por utilizar el nombre de su hermana para un fin torcido y moralmente cuestionable.   

domingo, 30 de marzo de 2014

Apuntes sobre la extrema derecha en Perú (Segunda parte)

      La extrema derecha eclesial en el Perú encuentra en Juan Luis Cipriani, en el Opus Dei y en el Sodalisium sus mayores articuladores. Esta facción de la extrema derecha fue promovida por Juan Pablo II en el contexto de su combate contra el comunismo, en Europa del Este y de la Teología de la Liberación en Latinoamérica. La extrema derecha eclesial tiene dos frentes de acción: la política al interior de la Iglesia Católica y la política dentro de la sociedad peruana. En los dos ámbitos de acción ha conseguido una posición privilegiada a la política de Juan Pablo II se nombrar a Cipriani Cardenal de Lima y al nombrar obispos a varios de su representantes, en ciudades importantes como Arequipa y Piura.
         Al interior de la Iglesia Católica en el Perú, la política de la extrema derecha eclesial dos propósitos: uno ideológico y otro económico. El ideológico es eliminar al sector eclesial vinculado a la Teología de la Liberación. El lugar de ella, ha impuesto en los centros de formación de sacerdotes una teología conservadora, de inspiración neotomista, rigorista y compatible con los intereses del neoliberalismo. El económico es hacerse de recursos y bienes de la Iglesia para poder potenciar su su actividad política y saciar la ambición de poder económico y político de sus representantes.   Para estos objetivos no ha dejado de aprovechar la posición de poder que tiene dentro de la Iglesia.
        Respecto de la sociedad, la extrema derecha eclesial eclesial tiene como objetivo imponer una moral conservadora, a través de los medios de comunicación, la escuela pública (a través del curso de religión) y la escuela privada, a través de sus escuelas propias. Además, el otro objetivo es influir en la política nacional por medio de la intervención directa, a través de las opiniones de su líder, Juan Luis Cipriani, quien no espera la oportunidad de opinar respecto de toda cuestión política, sea a través de su programa radial, sea vía las entrevistas que los medios le hace.  Pero su intervención en la política nacional es complementada por sus aliados en el congreso y en los partidos políticos.
         La extrema derecha intelecual es apoyada por un sector de la extrema derecha académica, que de la mano de Carl Schmitt, Joseph de Maistre y el neotomismo busca potencias su presencia en las universidades y en los debates académicos. Aunque sus argumentos no son tan sólidos, su producción es abundante y penetran el discurso académico a través de artículos y las cátedras.
           La extrema derecha en el Perú cuenta con una representación política a través de partidos como el fujimorismo, el APRA y un sector del PPC. Otros grupos pequeños se asocian a esta extrema derecha.Todos ellos tienen conexiones con la extrema derecha empresarial y la eclesial, así como se comprometen con ideas como aceptar la democracia no por principio, sino por estrategia, hasta el punto que no ven ningún problema con la desestabilización política del sistema democrático. Además tiene conexiones con sectores altamente corruptos y controla instituciones importantes del Estado, como el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional. La extrema derecha política en este país es neoliberal en economía, autoritaria en política y conservadora en términos culturales. Por ello se siente cómoda con los intereses empresariales, contenta con la dictadura y la autocracia, y adversa al progresismo cultural representado con la exigencia de matrimonio para todos. Esta extrema derecha política ha penetrado en las universidades y, junto con la extrema derecha intelectual ha neutralizado el debate político y ha impuesto un pensamiento único

  


lunes, 29 de julio de 2013

28 DE JULIO – DOBLE DISCURSO

             El  28 de Julio estuvo marcado por un doble discurso que es interesante apuntar: de un lado el discurso del Presidente de la República y, del otro, el discurso no verbal de la gente en las calles (#27J).  Ciertamente, el segundo fue más elocuente y de mayor fuerza expresiva.
            El discurso presidencial fue monótono, breve y simplemente explicativo. No salido del libreto. Marcado por grandes ausencias, especialmente, los errores del gobierno y el descontento de la gente por la corrupción de la clase política y por algunas medidas de gobierno.  Respecto de los errores, parece que se optó por no hablar de ello para que desaparecieran, pero el efecto fue el contrario: no mencionarlos los evocó como por un efecto mágico. Y el descontento de la gente parece no preocupar, pero sin embargo ya van varios pasos para atrás que este gobierno da por presión de la ciudadanía. Parece ser que al iniciar un tercer año con baja popularidad, el Presidente ha elegido ser cauto. Pero ser demasiado cauto, a veces puede ser un error político, especialmente cuanto se tiene el vecindario movido.
            Tampoco se dijo nada respecto del maremoto político en el congreso, y el reacomodo de las fuerzas políticas. Ni de la negociación con la dinastía Fujimori a cambio de la negativa al indulto, ni del discurso de Alberto por RPP. Claro todo eso es TOP SECRET. El discurso no fue otra cosa que un mensaje a los nuevos aliados políticos del gobierno –que ya no incluye ni a la izquierda ni a Perú Posible – señalando que respetará los acuerdos tomados.
            Tal vez, lo más interesante y relevante políticamente sea el #27J. Se trata de una manifestación más entre otras que se han ido sucediendo en estos meses.  Lo que moviliza a la gente son varias cosas, reclamos y sobre todo indignación.  Los reclamos tiene diferentes causas: la ley del Servicio Civil, la situación de los médicos, enfermeros y técnicos de la Salud Pública, entre otros. La indignación tiene como base la desfachatez de los paridos políticos. Se creía que si las cifras macroeconómicas iban bien, no habría descontento. Se creía que la indignación era propia de una Europa en crisis.  Parece que no es así. Brasil también está indignado, aunque macroeconómicamente está bien.
            Parece ser que la indignación muestra un desgaste del modelo neoliberal en general. Dicho modelo incluye la transacción política burda. Humala prometió una vía diferente, y ni siquiera ha podido atemperar la ola neoliberal que es más radical que nunca. Dicho modela pretende ingresar con toda su rabia en las zonas Awajun (a través de la alianza Universidad de Piura -  Grupo Romero), y en la  Zona de Selva del Vicariato “San Francisco Javier” eh Jaén.

            Un elemento claramente ausente este 28 de Julio ha sido los 10 años de la presentación del Informe Final de la CVR. Ni una mención de parte del ejecutivo, En un discurso político que no lo mencione  puede estás ocurriendo dos cosas: a) la plena indiferencia,  b) la colusión con la derecha radical para que el tema no aparezca. ¿O se espera hasta el 28 de Agosto para pronunciarse sobre eso?  Parece que a la derecha radical neoliberal en este país no le gusta ni la protesta ni la memoria. Respecto de la protesta, se busca criminalizarla, insinuando que el MOVADEF puede están infiltrada, cuando el APRA tuvo más infiltración y violencia en el #27J. Respecto de la memoria, es mejor no recordar cuando tus aliados políticos  rabo de paja.              Pero no es posible mantener silencio frente a los años de violencia, pues ello es abofetear a los deudos. Esta política (la del piloto automático en política y de la amnesia respecto del pasado) ya ha demostrado sus  límites claros. El MOVADEF  es un síntoma claro. 

domingo, 25 de noviembre de 2012

LAS CONDICIONES DEL DEBATE PÚBLICO SOBRE LA HISTORIA RECIENTE EN EL PERÚ ACTUAL (PRIMERA PARTE)


           En el debate político de los últimos tiempos en el Perú se ha generado un fenómeno extraño, pero que es consecuencia de las acciones que los actores políticos han tenido en los últimos años. Este fenómeno atañe a la imposibilidad de articular un relato sobre la verdad de lo sucedido en los años de violencia en este país. Dicha articulación ha sido imposible por dos motivos centrales. En primer lugar, los agentes políticos que actuaron de manera cuestionable en el pasado han utilizado su influencia y la fuerza para que este relato no logre cuajar. En segundo lugar, la influencia que autores postmodernos tienen en las actuales ciencias sociales y en la teoría literaria arroja una relativización del relato sobre el pasado.

            Estas actitudes, que fueron tan provechosas para la derecha más radical en el Perú, aquella derecha que se encuentra involucrada con la violación de derechos humanos; dichas actitudes, digo, han terminado por generara un efecto búmeran, pues ahora SL-MOVADEF aprovecha dicha relativización del pasado para declara a sus presos como “presos políticos” y a sus acciones terroristas y genocidas como las de combatientes en una “guerra civil”. Esto les da las armas suficientes para que SL-MOVADEF convenza a un grupo de jóvenes, que viene a ser sus nuevos cuadros. Ellos saben que no necesitan de millones para tener en vilo al Estado peruano, sino que basta con 2000 o 2500 jóvenes debidamente adoctrinados para hacerlo cuando consideren que “las condiciones objetivas estén dadas”.

            El gobierno considera que da un gran paso declarando que MOVADEF no sólo puede inscribirse como partido político y declarándolo como brazo político de Sendero Luminoso, y por lo tanto fuera de la ley. Ciertamente, este paso es importante, pero no es lo más importante. Lo crucial resulta ser demostrar que su relato histórico no es una opción entre otras, sino que se encuentra profundamente equivocado. Pero, cómo hacerlo, después de que en la sociedad durante los últimos años han circulado relatos diferentes y completamente opuestos sobre lo sucedido en los 80 y 90 en el Perú, y que muchos de estos relatos tenían la clara intencionalidad política de  sustraer a criminales de las manos de la justicia.  Es más, esos sectores implicados en masacres y crímenes ahora sostiene que si ellos estuvieran de nuevo en el gobierno no estaríamos con los problemas que tenemos, cuando en realidad constituyen un  grupo que contribuyó a ponernos en esta situación tan peligrosa.   

            Ciertamente, no es posible tener un relato “objetivo” sobre la historia, y menos sobre la reciente, pero sí es posible tejer un relato intersubjetivo que gane el consenso de las partes de la sociedad. La articulación de este relato intersubjetivo fue encargado por el gobierno de transición de Valentín Paniagua a los miembros de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Pero tanto durante el trabajo de la Comisión como después de que se hubiere presentado el Informe Final de la CVR, los sectores más radicales de este país (la derecha política radical, representada por el fujimorismo y sus aliados, como el sector de derecha radical de la Iglesia Católica en este país, y la derecha empresarial y mediática) se dedicaron a bloquear el trabajo y a desprestigiar tanto a los miembros de la Comisión, como al Informe Final. Incluso, las amenazas de muerte a los miembros no se hicieron esperar. Todo ello muestra que no hubo voluntad política colaborar en la gestación de una verdad intersubjetiva sobre lo sucedido en los años de violencia.

domingo, 11 de noviembre de 2012

SÓCRATES Y LA DEMOCRACIA


El filósofo inglés Bernard Williams señala que Sócrates es el iniciador de lo que conocemos como “filosofía moral”.  ¿A qué se refiere Williams con esto? ¿Acaso no hubo antes principios éticos antes de Sócrates? Ciertamente sí los hubo. De hecho, en la tradición griega anterior a Sócrates  se contaba con ciertos parámetros morales que provienen de la tradición religiosa que los poetas representaban. En esa época, los poetas eran los sacerdotes en el mundo griego. Esta tradición religiosa se encontraba cristalizada en las obras que atribuimos a Homero (La Ilíada y La Odisea) y a Hesíodo (La Teogonía y Los Trabajos y los días). En estas obras se presentan las acciones y hazañas de hombres heroicos y de dioses, y por lo tanto presentaban los modelos de comportamiento y de vida que los jóvenes debían seguir para su formación moral.

            Pero para los griegos del siglo V a.C., especialmente para los atenienses, las pautas que venían de la religión no era suficiente, porque no ofrecían las razones por las cuales deberíamos vivir de esta manera y no de otra. De hecho, los poetas no ofrecían razones convincentes cuando se les preguntaba por qué se debería vivir del modo que ellos indicaban, pues todo lo que decían es que  hablaban por inspiración divina. De otra parte, los maestros más famosos en la Atenas democrática –los llamados sofistas- sostenían un escepticismo frente a las razones, de tal manera que lo que decían es que lo que los seres humanos debíamos hacer es utilizar toda nuestra fuerza y poder para imponernos sobre los otros y lograr satisfacer nuestros deseos. Es por ello que ejercitaron a los jóvenes en la retórica, que consiste en la capacidad de ejercer presión psicológica en el oyente para que abandone sus opiniones y abrace las del hablante.

            Si los poetas y los sofistas desconfiaban en la capacidad de dar razones, Sócrates representa la confianza en que podemos justificar nuestras afirmaciones a la hora de plantearnos la pregunta central de la ética, a saber, ¿cómo debemos vivir? Los sofistas y Sócrates comparten la necesidad de tomar distancia de la religión, a la hora de responder a esta pregunta. Pero lo característico de Sócrates es que señala que es posible argumentar y ofrecer razones para justificar nuestras opciones respecto de la vida que vamos a llevar, y que a través del diálogo podemos intercambiar argumentos que son susceptibles de crítica y fundamentación. Es por esta razón que Williams no se equivoca al señalar que la filosofía moral nace con Sócrates, pues ésta se concentra en las razones y las justificaciones de lo que consideramos un tipo de vida adecuado.

            A la pregunta ¿cómo debemos vivir?, Sócrates responde que debemos de vivir de manera reflexiva. En su Apología de Sócrates, Platón recoge esta exigencia moral en los siguientes términos. “Una vida sin reflexión no vale la pena vivirse”. Tal como señala Enst Tugendhat (Lecciones de ética), reflexionar significa ir en búsqueda de razones. Una razón es una justificación para nuestras afirmaciones tanto en el ámbito teórico (es decir, respecto del conocimiento de las cosas en el mundo) como en el práctico (respecto de nuestros proyectos de vida y nuestras exigencias morales). Ahora bien, una razón puede ser confrontada con otras, puede ser puesta en cuestión, pero también puede ser defendida, justificada y respaldada sobre la base de razones. Es por ello que es muy importante, sobre todo en el campo de la moral, el diálogo, que es el lugar en el que se da ese intercambio de razones que permiten esclarecer, por una parte, cuáles son nuestras exigencias con los otros y con nosotros mismos, y, por otra, qué tipo de vida debemos tener.

            En su época, Sócrates se daba perfecta cuenta de que las respuestas que daban sus conciudadanos a las cuestiones morales eran sumamente limitadas y superficiales. Lo que sucedía a los conciudadanos de Sócrates era que daban por evidentes cosas que en realidad no eran evidentes en absoluto. A través de la reflexión racional Sócrates demostraba que las propuestas de sus interlocutores no contaban de una justificación suficiente, porque eran profundamente inconsistentes. Los interlocutores de Sócrates (los políticos, los sofistas, los poetas, los artesanos, etc.) caían en contradicciones al momento de intentar dar razón de sus proyectos de vida. Con gran lucidez, Sócrates desenmascaraba a sus interlocutores, quienes decían saber de qué modo debíamos conducirnos en la vida, mostrando sus inconsistencias, sus incoherencias y la oscuridad de sus razonamientos. Respecto de esto último, es decir, de la denuncia de la oscuridad de los razonamientos, Sócrates es un referente para nosotros hoy en día, pues al igual que en la época de Sócrates nos encontramos hoy con muchas personas e instituciones que disfrazan su superficialidad, su falta de argumentos y sus pretensiones de dominio tras un lenguaje oscuro y misterioso. De hecho, de lo que se puede decir, se puede hablar claramente  y se pueden mostrar con claridad las razones.  

            Sócrates señalaba que la polis de Atenas era como un caballo hermoso y bueno, pero que se encontraba adormecido por la superficialidad de los discursos de los políticos, de los poetas y de los sofistas, e instalado en sus convicciones y verdades carentes de reflexión. Es por ello que él considera de su tarea consistía en despertar a la ciudad para que comenzara a reflexionar. Es por esta razón que decía de sí mismo que era un tábano, es decir, aquél tipo de mosquito que con su aguijón pica y despierta a los animales que se encuentran durmiendo. En este sentido Sócrates es un modelo para filósofo, pues en toda sociedad podemos encontrar adormecedores, neutralizadores de la reflexión, así como convicciones y verdades no reflexionadas. ¿Cuáles son las de nuestra sociedad?

            La actitud socrática se vuelve indispensable en una sociedad como la peruana, en la que los radicalismos políticos, religiosos y de otras índoles han contaminado profundamente el espacio de la discusión pública. Todos estos radicalismos comparten un elemento en común: la desconfianza en la deliberación racional y en la capacidad de mostrar argumentos. Así, de un lado tenemos el fundamentalismo político de derecha, en el ala radical del fujimorismo y en el radicalismo religioso católico y evangélico, como en el radicalismo de izquierda representado por SL – MOVADEF.  El espacio público debe abrir espacio a una discusión argumentativa si queremos construir el tejido social y el pacto político básico de este país tan fragmentado por intereses partidarios.

 

sábado, 8 de septiembre de 2012

Derecho y política: el caso del fallo Villastein



El sonado y bochornoso caso del fallo Villastein pose sobre la mesa del debate la conexión entre derecho y política. El caso ha sido bochornoso por dos razones: por el fallo mismo y por la actuación del Estado peruano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Pero la discusión que ha generado se enfocó, en gran medida,  en el análisis jurídico-técnico, en la denuncia de lo bochornoso del fallo mismo y el de la vergüenza ajena que se siente a causa de la actuación del Estado ante la instancia internacional. Además, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y unos contados periodistas cuestionaron acertadamente la intención política del fallo.

            El fallo tuvo, efectivamente, una intención político-partidaria clara: la de beneficiar a los integrantes del Grupo Colina y apuntalar en dirección de la agenda política del fujimorismo. Además, éste mostró un objetivo adicional: combatir las fuerzas de lo que el mismo Villastein denominó “los caviares”, y es más, utilizó ese término para referirse a algunos miembros de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Es de entrada sospechoso que un magistrado se refiera a un grupo de actores políticos por medio de un término despectivo utilizado por la DBA. Ese detalle se presta a la presunción de que dicho magistrado de encuentra vinculado ideológicamente con las ideas de ese grupo radical. Una cosa es que un juez pueda tener una posición política determinada, y que procure que ello no interfiera en su función, y otra cosa es que sus manifestaciones públicas y en el contenido de sus fallos utilice los términos que un sector político utiliza para desacreditar a otro grupo. Ello lo acerca a la complicidad.

            Pero existe un aspecto de fenómeno que ha sacado a la luz el caso Villastein. La conexión entre derecho y política tiene dos caras, una perniciosa y otra saludable. La cara perniciosa está representada por el uso de los mecanismos legales para hacer política partidaria, en cambio, la saludable cosiste en conectar el sistema jurídico con el resto de instituciones políticas de la sociedad democrática. La penetración del positivismo jurídico no permite a los juristas y abogados percibir con claridad la necesidad de esa saludable conexión. Hay que precisar dos cosas en este punto. Primero, algunos operadores del derecho asumen ingenuamente la tesis positivista de la desconexión entre derecho y política (entendiendo política en sentido de la articulación del sistema democrático), en cambio, otros lo hacen adrede con la finalidad de imponer sus opciones políticas partidarias en la aplicación de justicia. En segundo lugar, cuando me refiero a la dimensión saludable de la conexión entre derecho y política, tal como la he definido, no me refiero a que es recomendable, sino que es de imperiosa necesidad si es que queremos robustecer las instituciones de nuestra precaria democracia.

            La conexión saludable entre derecho y política ha sido visualizada con claridad por John Rawls en su libro liberalismo político. Esto supone concebir una sociedad democrática no sólo como regida por un régimen político que se compromete con la elección popular de los representantes en el gobierno, con la alternancia en el poder y con la separación de los poderes del Estado. Una sociedad democrática representa, prima face, la articulación de un conjunto de creencias políticas acrisoladas por la experiencia histórica, como son el rechazo a la esclavitud, la defensa de la libertad y autonomía ciudadana, el compromiso con los derechos fundamentales, la consideración especial para con los menos favorecidos dentro de la sociedad, entre otras. Dicha articulación se cristaliza en las instituciones de la sociedad y del Estado, como la escuela y los poderes del Estado, razón por la cual dichas instituciones no pueden desvincularse entre sí.

La pretensión positivista es que las instituciones de administración de justicia deben desvincularte del resto de instituciones de la sociedad democrática, ello en nombre de la cientificidad y la imparcialidad del derecho. Tal concepción del derecho termina por debilitar a la democracia. El polémico fallo Villastein es una muestra palpable de ello, pues éste muestra fehacientemente que la administración de justicia à la positivista tiene un doble juego nefasto: la exclusión de consideraciones políticas democráticas y la inclusión de consideraciones políticas partidarias. Esto abre las puertas a que los magistrados utilicen partidariamente su posición de ventaja.  Este vicio del positivismo jurídico, dominante en la formación de los abogados, trajo como resultado el que muchos de ellos consideraban conforme a derecho el fallo Villastein, y que después, en vistas a la reacción mediática, cambiara de parecer. Este gran punto ciego es muy peligroso, espacialmente en un país como el nuestro en el que los radicalismos de derecha e izquierda están asechando constantemente nuestra débil democracia.

domingo, 2 de septiembre de 2012

LA VIGENCIA SOCIAL DE LOS DERECHOS HUMANOS EN LA ESCENA PERUANA RECIENTE (TERCERA PARTE)


4.- La creencia en una “naturaleza del peruano”

            Uno de los elementos que fomentan una cultura autoritaria y va en desmedro de la vigencia social de los derechos humanos en la sociedad peruana contemporánea es la creencia en una supuesta naturaleza que comparten los y las peruanas. De acuerdo con dicha creencia, el peruano es de tal naturaleza que necesita ser gobernado autoritariamente y no debe permitírsele hacer uso de su libertad, y por lo tanto el discurso de los derechos humanos sería aplicable a otras sociedades, que tienen una naturaleza democrática, y no a la sociedad peruana.

            Esta creencia va aparejada con otra que señala  que existe una naturaleza humana en general que debe darnos la pauta para poder organizar los órdenes sociales y jurídicos. En muchas de las escuelas de derecho se enseña perniciosamente que los derechos humanos y la dignidad tiene su fuente en la naturaleza humana. Tanto la creencia en la naturaleza del peruano, como la creencia en una naturaleza humana no sólo dañinas para la vida de las personas, sino fácilmente cuestionables[1]. Cuando se sostienen tales creencias, lo que se hace es crear una imagen de dicha naturaleza e endilgarle  nuestros prejuicios. De esta manera, cuando alguien afirma que la naturaleza del peruano es tal que necesita ser gobernado manu militari, lo que está haciendo esta persona es imponer sus prejuicios. La creencia en una naturaleza del peruano y de una naturaleza es ampliamente difundida en el Perú, siendo los medios de comunicación masivos, los discursos de los políticos, las escuelas y universidades sus grandes agentes de difusión. Pero, las dos instituciones tutelares, la Iglesia Católica y las Fuerzas Armadas, se han convertido en los mayores  agentes de difusión de la creencia de una naturaleza humana y de una naturaleza del peruano[2].   
 

5.- Conclusión

            Podríamos encontrar otras fuentes la gran fuerza que tiene  autoritarismo en el Perú contemporáneo, y por qué razones en la actualidad las fuerzas autoritarias tiene una amplia representación en el reciente congreso electo. Esta representación se encuentra encabezadas por la bancada fujimorista, pero está compuesta por otras fuerzas políticas. El compromiso con la democracia y los derechos humanos que expresan dichas fuerzas políticas es fundamentalmente estratégico. El proyecto político que expresan es el de la acumulación de poder por rebanadas para, llegado el momento, desactivar el régimen democrático e instaurar uno de corte autoritario. Es en este sentido, este sector expresa el mismo proyecto que el de Sendero Luminoso, sólo que  en el caso de Sendero nos encontramos ante un proyecto de izquierda radical.         

Pero ciertamente, la extrema derecha que tuvo, durante el gobierno de Alberto Fujimori sentó las bases para que sus ideas y convicciones más profundas se instalen en un país que, por su historia de gobiernos militares, tiene las condiciones para que éstas calen profundamente. Esto trae consigo una ardua tarea para los agentes gubernamentales y las instituciones y miembros de la sociedad civil. Dicha tarea consiste en revertir la tendencia de tal manera que el apoyo de la ciudadanía a los derechos humanos y su compromiso con la democracia vaya ganando terreno en el Perú. Es imposible generar inclusión social y política si no emprendemos dicha tarea. Tampoco podremos generar una sociedad en la que la deliberación política y los derechos políticos y sociales, y los derechos humanos de todos los peruanos tengan una vigencia real.  



[1]  Ciertamente, es posible argumentar que no existe algo así como una naturaleza ni peruana ni humana. Al respecto Cf. RORTY, Richard; Derechos humanos, racionalidad y sentimentalismo, en   Verdad y progreso Barcelona: Paidós, 2000.
[2] La teología dominante en la Iglesia Católica tiene un discurso respecto de la supuesta naturaleza humana  que no ha sido suficientemente discutida al interior de la misma Iglesia. Ciertamente, tal discurso es políticamente funcional a la Iglesia para asegurar el poder de la jerarquía al interior y también en la misma sociedad peruana. Sobre los poderes tutelares Cf. NUGENT, Guillermo; El orden tutelar, Lima: Desco, 2010.

viernes, 27 de julio de 2012

LIBERALISMO INTEGRAL


El significado del término “liberalismo” se ha convertido en un campo de batalla entre diferentes posiciones políticas.  La versión más extendida en nuestro medio es la que entiende por liberalismo aquel proyecto político que busca el ejercicio pleno de las libertades económicas reduciendo al mínimo la intervención del Estado en el mercado. Esta identificación del liberalismo exclusivamente con las libertades de transacción económicas es defendida por agentes e instituciones comprometidas con el neoliberalismo económico, aunque los defensores de esta perspectiva rechazan el calificativo “neo” y se reivindican como “auténticos liberales” pero, en realidad, lo que hacen es usurpar dicho título[1].

En lo que sigue realizaré (1) una recuperación del término “liberalismo”, devolviéndole su significado originario,  para (2) pasar a explicar porqué utilizo el rótulo “liberalismo integral”. Una vez hecho esto (3) presentaré un breve balance de la situación política del Perú actual para, finalmente, (4) presentar la necesidad del liberalismo integral para nuestro país.

1.- Recuperación del término liberalismo


            A fin de poder tener una propuesta diferente al neoliberalismo, al pensamiento conservador y a la izquierda radical, es necesario que recuperemos el significado del  liberalismo. El liberalismo es una tradición de pensamiento político que nace en los albores de la modernidad y es articulado en el siglo XVII por John  Locke y Baruch Spinoza, y durante el siglo XVIII se encuentra cristalizada en las ideas de Montesqueau, Jean-Jacques Rousseau, Immanuel Kant, entre otros, En el siglo XIX sobresale la obra de John Stuart Mill y en los siglos XX y XXI sobresalen las versiones de John Dewey, John Rawls, Jürgen Hamermas, Richard Rorty, Martha Nussbaum y Michael Walzer. La lista se puede prolongar, pero basten estos nombres como algunos referentes significativos. 

            El liberalismo surge como una necesidad para enfrentar una situación política problemática que se suscita en Europa durante el siglo XVI y XVII a raíz del advenimiento de la Reforma Protestante con Martín Lutero. La Reforma quiebra cosmovisión europea, que hasta entonces se encontraba articulada por los ideales forjados por la Iglesia Católica, y abre la posibilidad de ver el mundo de maneras distintas, así como de entender el cristianismo de diferentes formas y buscar bases de justificación distintas para las pautas morales, políticas y jurídicas. Pero el surgimiento de la reforma abre un problema político crucial y doloroso en las sociedades europeas. Éste se suscita cuando los europeos mantienen la idea de que, al interior de un reino, los súbditos deben mantener la religión  del soberano. Así, si el soberano es católico o luterano o calvinista, los súbditos que no comparten dicha creencia religiosa deben abandonar el reino o serán hostigados por el Estado. Esto trajo consigo el lamentable episodio de las guerras de religiones que plagaron el continente europeo durante los siglos XVI y XVII.

            Para poner fin a dicho doloroso trance, los teóricos políticos abogaron por la separación de la esfera del Estado y la de la Iglesia. Ambas  instituciones deberían separarse a fin de permitir que, no importando la religión del soberano, súbditos de diferentes denominaciones religiosas puedan convivir en el territorio del país en un régimen de tolerancia[2]. Tal distinción de esferas da origen al liberalismo, pues con ella se abre camino a un conjunto de libertades importantes, como la libertad de creencia religiosa, la libertad de conciencia y la libertad de opinión, entre otras. El proceso de separación de esferas iniciado allí comienza con un proceso político que va separando otras esferas, como la esfera del mercado y la del Estado, o la esfera de la Universidad del poder económico o del poder político. Asimismo,  las esferas de la seguridad, la salud y la educación se separan de la esfera del mercado.  Con cada una de estas separaciones lo que gana las personas son mayores libertades, es por ello que de un proyecto político profundamente liberal. Este proyecto político liberal de separación de esferas aún no se encuentra concluido y se encuentra en pugna con otros proyectos que son impulsados por instituciones y agentes adversos al liberalismo, entre los que destacan los proyectos neoliberal, conservado y el de la izquierda radical. La política liberal consiste en seguir llevando a cabo dicha separación e irla consolidando[3].

2.- ¿Por qué razones es necesario denominar al liberalismo como “liberalismo integrador”?

            En los últimos tiempos se ha hecho popular el término liberal para designar al neoliberalismo económico. Incluso los defensores de esta posición rechazan ese rótulo y se reivindican como auténticos liberales, considerando – inspirados en ideas muy extrañas - a liberales como Rawls y Amartya Sen como socialistas o comunistas.  Por ello señalo que los neoliberales lo que hacen es usurpan el nombre del liberalismo con dos objetivos claros: en primer lugar, señalar que las únicas libertades que hay que tener en cuenta son las libertades económicas, las cuales se distribuyen en el mercado por medio del dinero; y en segundo lugar,  señalar que sus adversarios políticos son el conservadurismo y la izquierda radical. Este segundo elemento resulta ser políticamente conveniente de una manera superlativa, pues con ello se presentan como los únicos abanderados de la democracia y las libertades, mientras que sus adversarios se presentan como antidemocráticos y enemigos de la libertad. En los últimos tiempos se ha estudiado cómo el neoliberalismo, en la persecución de los intereses particulares, termina desestructurando el tejido social y  vulnerando la democracia. De esta manera, cuando el neoliberalismo se presenta como la única opción democrática, existen poderosas razones para desconfiar de ello.

Pero a los neoliberales el nombre liberalismo les queda muy grande, porque las libertades en el mercado no son las únicas libertades que debe tener un ciudadano. Las libertades incluyen no sólo libertades económicas, sino también libertades sociales, como las de estar libre de enfermedades curables o de privaciones alimentarias que se pueden evitar o libertades civiles -como la libertad de asociación y de unión y contrato que vayan más allá de las figuras mercantiles- o las libertades culturales, de expresar la identidad cultural, lingüística, religiosa, etc., entre muchas otras libertades. Es por ello que para diferenciar el auténtico liberalismo del neoliberalismo voy a utilizar el término “liberalismo integrador”.

            El “liberalismo integrador” es un proyecto político que hunde sus raíces en los inicios de la cultura política democrática moderna en el siglo XVII y apunta a la defensa de las libertades en su totalidad: tanto las libertades de comercio como las libertades de opinión, de creencia religiosa, así como la defensa de las libertades sociales como las relacionadas con la salud, la seguridad y la educación, entre otras. La apuesta por el liberalismo integral trae consigo dos consecuencias importantes en el aspecto político; de una parte, supone comprometerse con una política de separación de las diferentes esferas sociales, para que se pueda abrir paso a las diversas libertades que el proyecto político liberal defiende; de otra parte, se trata de entender la progresividad y la integralidad de las libertades.

2.1.- La política de la separación de esferas

        La cuestión de la defensa de la separación de las diferentes esferas sociales se asocia con una política que ha estado presente en la agenta del liberalismo desde muy temprano. Ya John Locke, en el siglo XVII había abogado por un combate radical contra lo que denominó “tiranía”[4].  La tiranía es lo que podríamos denominar con el término coloquial “abuso” y se produce cuando alguna de las esferas impone su lógica propia a otras instituciones o esferas de la sociedad. Locke levantó su voz contra la tiranía del Estado sobre la esfera de la vida privada  de los individuos, denunciando los intentos del Estado de ingresar en la vida familiar de los ciudadanos y en la con ciencia individual tratando de imponer un credo religioso específico. Este tipo de abusos que la tiranía supone también se puede expresar de otras maneras. Por ejemplo, cuando la lógica del mercado ingresa a la esfera religiosa se produce un tipo de tiranía que se denomina simonía; cuándo la lógica de la familia domina a la del estado se produce la tiranía denominada nepotismo, y así, se pueden encontrar otras formas de tiranías que el liberalismo procura enfrentar.

De esta manera, se ve con claridad cómo el neoliberalismo económico no representa un cuestionamiento de las tiranías, pues aboga por la tiranía del mercado sobre las demás esferas de la sociedad, proponiendo que el dinero y su lógica sea la llave que permita ingresar en todas las esferas sociales: la salud, la educación, la seguridad, la justicia, etc. Una de las muestras del intento de tiranizar las esferas sociales las muestra el neoliberalismo en la nueva corriente jurídica denominada “análisis económico del derecho”, que pretende traducir toda cuestión sobre la justicia en un cálculo económico de utilidades. Así, el “análisis económico del derecho” no sólo de presenta como una herramienta para resolver conflictos entre particulares propios del derecho privado, sino que también intenta reglamentar el derecho público en términos de ganancia económica, cosa que afecta profundamente la naturaleza propia de derechos públicos como el de la deliberación política de la ciudadanía sobre cuestiones de interés general, reemplazándola por la discusión de una élite de técnicos, o poniendo en cuestión los derechos fundamentales por no ser funcionales a la lógica del mercado[5].

Otra de las tiranías que el neoliberalismo representa es la del dinero sobre la educación. En este aspecto las fuerzas políticas neoliberales empujan a la educación en convertirse en una actividad social centrada en la obtención de ganancias económica, desnaturalizando la función propia de las instituciones educativas al interior de una sociedad democrática, a saber, la formación integral de lo ciudadanos, especialmente a través de la importancia de las humanidades y las artes. El neoliberalismo ha convertido los centros educativos en instituciones cuya finalidad principal es la obtención  del lucro, así como se plantea la educación de una persona como un proceso que capacite a los individuos a adaptarse normalizadamente a las leyes del mercado y puedan conseguir el lucro de manera más rápida.

Una forma de entender la política del liberalismo integral es justamente en su combate a dichas tiranías. Este enfrentamiento político tiene diferentes escenarios: a) el del Estado, b) el de la sociedad y sus instituciones y c) el académico.  En el escenario estatal, la política del liberalismo integral procura abrir espacios a las libertades por medio de leyes y otros dispositivos que rompan con las tiranías existentes; en el campo de la sociedad y sus instituciones, se procura abrir un espacio para una mayor deliberación respecto de las cuestiones de interés público; y en el escenario académico, mediante la discusión de ideas en diferentes foros.

2.2.- La cuestión de la integralidad

            La progresividad y la integralidad de las libertades significan que las libertades que el ideario político del liberalismo integral defiende han ido surgiendo paulatinamente a lo largo de la historia del Occidente moderno. Esta historia puede ser  leída  como un proceso paulatino de separación de esferas, y en cada separación tiene su origen un conjunto de libertades. Se trata de un proceso histórico de obtención de libertades y de sus derechos concomitantes. Pero ello no debe llevarnos a pensar erróneamente que las primeras libertades que se han conseguido son más importantes que las demás, y tampoco debemos dejarnos penar equivocadamente que cada libertad no tiene vínculos con las demás libertades. El liberalismo que surge en el siglo XVII y del que somos herederos se describe mejor como un gran impulso político, como una marejada, que lleva la bandera de la libertad y que se va desplegando paulatinamente en un conjunto de libertades que se encuentran interconectadas tanto  en la teoría como en la práctica[6].

            De esta manera, del gran impulso de la libertad brotan libertades como las políticas y las socio-económicas. Algunos podrían pensar que entre ambos tipos de libertades no existe conexión alguna, y se pueden conseguir libertades sociales y económicas en regímenes dictatoriales como el actual Estado Chino o el de Singapur. Los adversarios del liberalismo integrador y de la democracia sostienen incluso que un régimen democrático donde se ejercen libertades políticas de elegir y ser elegido, o de discusión pública de cuestiones de interés general retarda problemas como el de la salida del subdesarrollo económico, o el enfrentar crisis económicas y financieras, o incluso garantizar la seguridad en tiempos de terrorismo. Se alega que un gobierno dictatorial es mejor que uno democrático para enfrentar esos problemas, y hasta se enumeran casos de países en los que la fórmula “democracia sí, pero para otro día” dio supuestamente resultado, como el Perú de Fujimori o el Chile de Pinochet, o los estados dictatoriales del Asia. Sin embargo, esta tesis no soporta un riguroso estudio empírico caso por caso.

En Perú se repite, de manera tendenciosa y falaz,  que debemos a la dictadura de Fujimori dos cosas fundamentales: a) el haber sentado las bases de un sistema económico exitoso y b) haber terminado con el terrorismo. Si bien ambas cosas se dieron durante el periodo de dicho gobierno dictatorial, de allí no se infiere el que la ruptura del sistema democrático haya sido necesaria para ello. Respecto de las bases del sistema económico, Mario Vargas Llosa –contendor electoral de Fujimori en las elecciones de 1990- sostenía que debíamos implementar medidas similares, pero en el marco de la democracia. De otra parte, respecto de la lucha contra el terrorismo se ha hecho creer a la población en Perú que fue Alberto Fujimori quien capturó a Abimael Guzmán, cuando fue Ketín Vidal y el GEIN, fruto de una investigación iniciada durante las postrimerías del primer gobierno de Alan García[7].

Los estudios detallados arrojan como resultado la constatación de que la ausencia de libertades y derechos políticos no permiten que el crecimiento económico, de haberlo,  sirviese para atender a las necesidades de los sectores más necesitados, pues comúnmente el gobierno hace uso de los recursos para beneficiar a sus clientes políticos. Un sistema sin paridos de oposición  realmente autónomos y responsables,  sin  derechos de deliberación pública de parte de los ciudadanos, ni con medios de comunicación libres no puede vigilar el uso que hace el Estado de los recursos económicos ni los pactos corruptos que el gobierno dictatorial puede hacer con las empresas que apoyan el régimen. En síntesis, la ausencia de libertades políticas abre las puertas a las distorsionas turbias del sistema económico. Las libertades políticas, además de ser un bien por sí mismo, sirven para supervisar los manejos económicos y denunciar la corrupción. Se dice que la economía China va muy bien, pero dicha afirmación se basa en los datos que da el gobierno Chino, y si sabemos que dicho gobierno plantea un sistema de información restringida, ¿cómo podemos creer en sus afirmaciones? Baste con estos elementos para poder constatar que las libertades se relacionan en un sistema integral, en el cual la vulneración de unas remece a las otras inevitablemente. De esta manera, las libertades han de ser defendidas en su integridad.

3.- Breve diagnóstico de la situación política en el Perú actual

            Si tenemos en cuenta la situación social, económica y política del Perú, se verá que en urgente apostar por la política que el liberalismo integrador propone. El Perú es un país fragmentado tanto social como políticamente. Dicha fragmentación se expresa en el hecho de que ni los agentes económicos ni las facciones políticas tiene un proyecto que incorpore a todos los ciudadanos sino que, más bien, se manifiestan con expresiones y portavoces de interese particulares. Una sociedad debe entenderse como un sistema de cooperación entre los ciudadanos, cooperación que representa lo que los filósofos y teóricos del derecho denominan “pacto social”. La cooperación entre ciudadanos permite quelas libertades y los derechos conseguidos se consoliden y garanticen. 

            Los grandes poderes económicos pugnan, en este país, por que sus interese se impongan sobre los intereses compartidos y por sobre las libertades y los derechos de todos. Asimismo, los partidos políticos se presentan como expresiones de dichos interese particulares. Políticamente hablando, en el Perú, el espectro político se encuentra dividido fundamentalmente por los representantes del conservadurismo (la derecha cultural radical), el neoliberalismo (la derecha económica radical) y la izquierda radical. Los partidos moderados son sumamente endebles y los agentes del pensamiento moderado, tanto de derecho como de izquierda, son contados, ubicándose mayormente entre periodistas e intelectuales moderados y demócratas.  Sin duda, todas las agrupaciones políticas reivindican la democracia y los derechos fundamentales, pero ello no significa que se encuentren auténticamente identificados con ellos. Más bien, dicha actitud se debe a que resulta políticamente correcto. Las fuerzas políticas comprometidas auténticamente con los derechos fundamentales y con la democracia constitucional son pocas y dispersas, razón por la cual se vuelve indispensable en que un movimiento amplio retome el proyecto que el liberalismo integrador representa.

            Los sectores políticos conservadores se encuentran comprometidos con la defensa de los valores morales tradicionales, valores que no son otra cosa que los de la élite dominante en el país. Esta élite utiliza los medios de comunicación, las escuelas y las universidades para difundir sus valores, que son lo del catolicismo más tradicional[8]. Como dicho sector requiere de medios económicos para mantener su dominación, no tiene ningún problema en colaborar con las fuerzas del neoliberalismo económico, aunque algunos valores del mercado sean incompatibles con los del catolicismo tradicional. Por ejemplo, el valor de explorar la sensualidad para conseguir mayores réditos económicos puede ser avalado por los conservadores, en virtud de fortalecer esta alianza entre el dinero y lo santo. Sus aliados, los neoliberales, actúan políticamente en defensa del los intereses de los grandes capitales y consideran que las únicas libertades que se deben defender son las de los agentes económicos en el mercado. Esta simplificación de las libertades trae graves consecuencias, porque no contribuye a reducir las desigualdades, sino que, por el contrario, las acrecienta. Su caballo de batalla es la idea según la cual el libre mercado sin restricción alguna y el apoyo a las grandes empresas ha sido el factor que ha reducido la pobreza, y lo seguirá haciendo. Si bien es cierto eso, no queda clara la conexión entre el libre mercado radicalizado y la deducción de la pobreza; además, lo que si ha quedado evidenciado es que las políticas neoliberales que los sectores conservadores y neoliberales han impulsado en este país hay incrementado la desigualdad económica.

            Además,  los sectores conservadores y neoliberal han propiciado una política social de discriminación social y política respecto de ciertas  minorías culturales y sociales, y de las mayorías. Las mayorías han sido discriminadas por el color de su piel, su adscripción étnica, su lengua. La discriminación y el desprecio han estado a la orden del día, muestra de ello es la actitud frente a la violencia que sacudió el país durante las décadas del 80 y 90.  Aquello que permite que los agentes del neoliberalismo se encuentran entren en confluencia con los sectores conservadores es que a ellos les interesa sus intereses económicos en el mercado, y ven que el liberalismo cultural resulta ser una amenaza a sus intereses. La lógica del liberalismo cultural se centra en cuestionar el sistema de jerarquías que no se encuentra razonablemente justificado y, puesto que sectores conservadores, como el de la Iglesia Católica, como las empresas se basan en un sistema jerárquico de este tipo.

            La izquierda radical, por su parte, es igualmente de convicciones antidemocráticas y autoritarias. Su proyecto antaño fue el de la toma del poder por medio de la lucha armada, y aunque algunos partidos se han institucionalizado y han conseguido ser aceptado en el sistema democrático, su posición respecto de la violencia no ha sido suficientemente modificada. Si bien muchos grupos de izquierda radical han abandonado la violencia como un modo de acción política, esto a modificación no afectó al resto de sus ideas, cosa que debió ocurrir para que sus propuestas sean consistentes. Lo que tiene ahora es un conjunto desarticulado de ideas políticas que resulta ser un escoyo para su acción. Esta es la razón por la cual hoy en día hablamos de la crisis de las izquierdas en el país. Esta crisis sólo es superable si la izquierda moderada y liberal adquiere fuerza política y puede conducir al bloque de izquierdas hacia una izquierda liberal, que se comprometa con la democracia, los derechos fundamentales, los derechos humanos y entienda que el mercado es un sistema adecuado de distribución de bienes, aunque no el único.

            En este contexto, donde las posiciones radicales –tanto de izquierda como de derecha – han tomado la batuta en la vida política del país, se ha generado un ambiente en el cual las posiciones radicales se distancia cada vez más y el debate político es reemplazado por el descalificativo, el insulto y la violencia. Este clima político ha generado un ambiente social convulsionado que hoy gira en torno a la minería, pero que muy bien podría tomar otro foco de confrontación. Como hemos podido ver, la conflictividad social ha ido in crescendo desde hace más de diez años, y ello se debe, en parte, a que el sistema político no ha podido darle  respuesta adecuada debido a que los grupos que lo componen han perseguido sus intereses particulares más que la cooperación social.

            Por otra parte, se ha excluido el debate de ideas políticas en las universidades, ya por la hegemonía de un discurso político radical en algunas de ellas, ya porque en otras universidades se ha prohibido expresamente el debate y la actividad política. Esta última actitud lo que hace es impone un adoctrinamiento político encubierto que presenta el tecnicismo (bandera de la política de la derecha radical) como una actividad neutra en términos políticos. A través de una enseñanza técnica se imparten ideas de derecha en muchas de las universidades del país. Finalmente, en otro grupo de universidades de carácter confesional católico se imparte un adoctrinamiento conservador bajo el rótulo de una “educación en valores”[9]. En todos los casos se neutraliza el debate de ideas políticas, con lo que se logra es una radicalización de la acción política, cosa que es sumamente peligroso para la salud de la democracia peruana. Si añadimos que el debate de ideas ha sido también expulsado del seno de los partidos políticos, y que los sindicatos se han desarticulado o han sido copados por radicales, veremos que la situación se agrava, pues es en las universidades, los partidos políticos y los sindicatos donde se podrían formar ciudadanos preparados para el debate alturado de ideas políticas.          


4.-  Importancia del liberalismo integral para el Perú.

            Teniendo en cuenta las características de la política nacional, resulta de suma importancia el articular un proyecto político liberal, tal como el liberalismo integral lo entiende. El liberalismo integrador pone sobre el tapete de la discusión política nacional la idea de que la sociedad debe ser entendida como un sistema justo de cooperación entre ciudadanos, en vez de un espacio para que los sectores logren hacer prevalecer sus intereses. Ello se logra desmarcando las libertades de su identificación exclusiva con las libertades económicas en el mercado.  Al abrir el horizonte de las libertades, lo que se logra es redefinir la relación entre mercado, Estado y sociedad.

No se trata de que el Estado intervenga  en el mercado, pues un mercado robusto constituye uno de los pilares de la democracia, sino que se evite que el poder económico se traduzca automáticamente en poder político, pues ello vulneraría la democracia profundamente. Cuando sucede ello, a lo que asistimos es a una distorsión de las relaciones entre el mercado, la sociedad y el Estado, pues con ello sólo se consigue la tiranía de la sociedad por parte de los poderes económicos.  En este contexto, la labor del Estado no consiste en limitar el funcionamiento del mercado, sino el de señalar que hay cierto tipo de bienes sociales (salud, educación, seguridad, entre otras) que no deben ser monopolizadas por el mercado. De esta manera, el liberalismo integral se presenta como un proyecto político que busca contrarrestar la presencia de la política neoliberal en este país. Las fuerzas neoliberales tienen como objetivo convertir el poder económico en poder político y en convertir todos los bienes sociales, incluyendo salud, educación y seguridad, en bienes intercambiables en el mercado. Esto último lo hace a través de una política privatizadora radical.

La defensa de las libertades hace que el proyecto político del liberalismo integral se presente como un contrapeso al proyecto neoliberal. El proyecto neoliberal se encuentra ampliamente difundido y tiene una gran presencia en sectores claves como las universidades. Esta poderosa presencia termina siendo perniciosa, pues lo que procura es fragmentar el tejido social colocando como única lógica de la política el interés. El liberalismo  integral, en cambo, procura recomponer y fortalecer el tejido social, fomentando la cooperación social en dirección de las defensa de las libertades y los derechos fundamentales, así como el fortalecimiento de la democracia. 

Frente al proyecto conservador, el liberalismo integrador defiende las libertades de las minorías para desarrollar sus formas de vidas y expresarse culturalmente en el seno de una sociedad democrática y plural.  El liberalismo integral que defendemos concibe a la sociedad peruana como una sociedad plural, en la cual habitan un conjunto grande de grupos étnicos, religiosos y con proyectos de vida distinto, razón por la cual busca construir la plataforma política y jurídica que permita dotar a cada persona de los derechos y libertades que le permitan desarrollar el tipo de vida que prefieren, dentro del marco de la ley. Es por ello que combate la imposición de formas de vidas tradicionales provenientes de poderes hegemónicos sobre los ciudadanos. De esta manera, el liberalismo integral realiza una distinción importante entre valores públicos y valores privados. Los valores públicos son aquellos que todos los grupos, que tienen concepciones de vida distintas,  pueden apoyar. Se trata de valores como son el rechazo de la esclavitud, la defensa de la democracia, la tolerancia, la defensa de los derechos fundamentales, el principio de igualdad ante la ley, etc. El cambio, los valores privados son aquellos apoyados por las diferentes concepciones religiosas y laicas, que tratan de ser impuestas a la integridad de la sociedad. Los grupos conservadores apoyan una política de imposición de sus valores privados bajo el rótulo de una educación en valores. El campo en el que se realiza esto principalmente es la educación: la escuela y la universidad; aunque también se realiza por medio de las instituciones estatales, los discursos políticos  y los medios de comunicación. Es por ello que el liberalismo integral encuentra como un punto de vital importancia poder emancipar la educación de la visión conservadora que la domina. Esto se busca incluyendo un mayor peso de las humanidades y las artes para poder formar ciudadanos más empáticos que  se comprometan con los valores públicos.

Además, a nivel de la educación universitaria, el liberalismo integrador procura colocar el debate respecto de ideas políticas como un elemento central de la formación de ciudadanos cooperativos, responsables y comprometidos con el fortalecimiento de la democracia constitucional. Con ello hace frente a los embates que provienen de los proyectos dictatoriales del neoliberalismo, el conservadurismo y la izquierda radical.   La izquierda radical pretende seguir haciendo política con ideas trasnochadas que son adversas a la democracia.  En el plano educativo, esta izquierda procura que el adoctrinamiento desplace a la reflexión política. El proyecto del liberalismo integral es construir, en nuestro país, la plataforma política que permita el debate de ideas y moderar los discursos radicales a fin de que la política de confrontación social, en la que estamos inmersos actualmente, pueda dar paso a una política del manejo de los conflictos a través del debate en la esfera pública.


[1] Los neoliberales se inspiran en una versión de la economía neoclásica, que se remonta a los textosde los economistas clásicos como Ricardo, John Stuart Mill y Alfred Marshall,  y siguen las ideas expresadas por Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek  . Estoy en deuda César Castillo García respeccto de esta precisión.
[2] Al respecto Cf. LOCKE, John; Ensayo y carta sobre la tolerancia, Madrid; Alianza editorial, 1999.
[3] Sobre estas ideas del liberalismo Cf.  WALZER, Michael; “El liberalismo y el arte de la separación”  en: WALZER, Michael; Guerra, política y moral, Barcelona: Paidós, 2001
[4] En su Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil Locke desarrolla su teoría de la tiranía, la cual va a ser retomada recientemente por Michael Walzer en su libro Esferas de la Justicia.
[5] Al respecto se puede revisar los artículos de Alfredo Bullard
[6] Al respecto de la interconexión de los derechos y las libertades Cf. SEN, Amartya; Desarrollo y libertad, Barcelona: Planeta, 2000.
[7] Sobre ese punto se puede revisar la investigación presentada en el documental “Operación Victoria”.
[8] En los orígenes de Sendero Luminoso, queda claro cómo el ambiente social generado por los valores católicos tradicionales, como el de la sumisión de los pobres a los ricos y la resignación ante su suerte miserable, ha servido como caldo de cultivo para que las ideas de Guzmán puedan calar. Al respecto, Cf. PORTOCARRERO, Gonzalo; Profetas del odio. Raíces culturales y líderes de Sendero Luminoso. Lima: PUCP, 2012. 
[9] Al respecto Cf. GAMIO, Gonzalo; Racionalidad y conflicto ético. Ensayos de filosofía práctica, Lima: CEP, 2007.