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miércoles, 5 de agosto de 2015

LAS ARTES Y LA CULTURA EN EL PERÚ NEOLIBERAL

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De un tiempo a esta parte ya no contamos en la escena cultural con movimientos o colectivos importantes cuya producción artística se encuentre orientada hacia la reflexión más que hacia el mercado. Es decir, colectivos de artistas que entiendan su actividad cultural como  una exploración de los límites del lenguaje de sus respectivas artes, a fin de ampliarlo y de dotarnos de nuevas imágenes de lo que somos como individuos y como sociedad. Los últimos esfuerzos significativos se agotaron en los 90. En la poesía - por poner un ejemplo que conozco más- uno de los últimos grupos relevantes fue el denominado Inmanencia.  Hoy en día, los poetas van solos, en emprendimientos individuales.  Y muchos de ellos han girado hacia la narrativa, especialmente la novela, por tener "mayor alcance". Lo mismo sucede con algunas casas editoriales, que nacieron centradas en la poesía y giraros hacia la narrativa, por las mismas razones. Un ejemplo lo constituye EstruendomudoParacaídas, de reciente formación, se mantiene decidida en la poesía especialmente, pero es una excepción.  Es que hay una idea que se encuentra en retirada, a saber, "trabajar para no ganar dinero", y ha sido reemplazada por la idea del "emprendimiento", es decir, "hacer algo para ganar dinero".  
Ciertamente haríamos mal en señalar con el dedo a los artistas y las casas editoriales por tratar de sobrevivir en el mercado. La pregunta de fondo es ¿qué o quién los metió en el mercado? Y la otra es ¿pueden salir del mercado? Ambas preguntas se tienen como respuesta el hecho de que en el Perú se desplegó una reforma estructural general dirigida a consolidar el proyecto del neoliberalismo. Esta reforma, atraviesa la política, la economía, la vida social y la constitución de la subjetividad, y fue emprendida a partir de la dictadura de Alberto Fujimori, y continuado por los gobiernos democráticos.  La reforma neoliberal de la estructura básica de la sociedad peruana ha impuesto un modelo económico que ningún gobierno ha cuestionado y que se ha instalado a través de la ficción del "acuerdo nacional", es decir, se da por supuesto que dicho modelo es fruto de un acuerdo nacional entre las fuerzas políticas y la sociedad peruana, cuando eso no fue nunca así. 
Pero hay algo más, el modelo económico impone una subordinación de la política a la economía, de tal manera que los criterios por los que se toman las decisiones fundamentales son criterios que provienen de la economía (libre concurrencia y libre competencia en el mercado, eficacia, eficiencia, entre otros), en vez de la deliberación y el debate público. Así, en vez de que el debate político subordine a la economía, la segunda domina sobre el primero. Esto trae como consecuencia el que dos cosas queden fuera de la discusión democrática: a) la estructura que tiene el mercado, y b) el que el mercado gobierne toda la distribución de los bienes de la sociedad. En esto se juega el presente y futuro de los derechos y de la cultura, entre otras cosas. 
El hecho de que el mercado esté devorando todos los bienes de la sociedad - y estemos pasando a ser una sociedad que incorpora un mercado o ser una sociedad de mercado, en la que todo se rige por los imperativos de la ganancia- afecta profundamente a la creación artística o cultural. Esto se da en varios sentidos, entre los que podemos mencionar los siguientes: 
A) El "arte" se está orientando hacia el mercado, dirigido al consumo de masas y está bajando en nivel de su elaboración, de modo que se convierte en una mercancía en el mercad. Esto trae consigo el fenómeno de "arte para vender" o "arte para ganar dinero". Los "artistas" en vez de buscar traspasar los límites del lenguaje elaborando metáforas creativas que recreen la subjetividad de las personas, quedan atrapados en la metáfora petrificada de la "ganancia en el mercado" y su búsqueda se dirige hacia los "nichos de mercado".  Así nacen los fenómenos del cine nacional como Asumare
B) Los artistas que buscan renovar el lenguaje cultural se encuentran con el imperativo del mercado de "producir para la ganancia". Esto hace que decidan abandonar los grupos y colectivos e ir solos, a sin de ganar más, de manera individual, además de tener que desplazarse hacia géneros más rentables (los que tienen "más llegada"). Eso permite explicar el desplazamiento de la poesía a la narrativa. (publicar poesía, es "perder" dinero, en cambio, publicar narrativa es "recuperar el dinero" o "ganar plata").
C) La dinámica propia del neoliberalismo (o también llamado "turbocapitalismo") genera una articulación de la identidad del sujeto - gracias a una tecnología de la subjetividad- que tiene tres dimensiones.
i) Las personas van sufriendo un proceso de desintegración social, que mina tanto la a la integración social como a su propia identidad. De esta, la sociedad es percibida por los individuos como un lugar hostil en el que se desarrolla una lucha en la competencia con los demás. Los espacios de relación solidaria entre las personas queda recluida al ámbito de la pareja, la familia o las amistades. 
ii) Al mismo tiempo, las personas se relacionan consigo mismas de una manera particular: se identifican como consumidores de determinadas mercancías, y eso es lo que denominan su identidad o su moral. Con esto se opera una penetración del dinámica del mercado al interior de la articulación de la identidad moral de las personas. Las personas terminan construyendo su valoración moral como quien elige mercancías en el mercado. Esto genera una identidad simplificada que hace que las personas sean presas fáciles de prédicas radicales como son las prédicas religiosas hiperconservadores y proyectos políticos radicales, tanto de derecha como de izquierda. 
Incluso, muchas personas que se acercan a la producción intelectual, se aferran a ciertos formas de pensamiento y pierden la posibilidad de explorar el mundo de las ideas. Un ejemplo de lo último son los foucaultianos reduccionistas, los partidarios del Análisis Económico del Derecho, los defensores de la economía neoclásica o los marxistas ortodoxos.  Todos ellos rechazan el debate de ideas, porque creen que están en la "Verdad" y por lo tanto, la discusión está demás. Los defensores del Análisis Económico del Derecho y los economismas neoclásicos tiene una dificultad adicional. Puesto que tienen a los poderes fácticos de su parte (los medios de comunicación, el dinero, el sistema político vigente, el poder simbólico de la interpretación  dominante de la religión y las FF. AA.), tienen un aliciente adicional para rechazar el debate. De modo que si sospechasen que sus teorías no son verdaderas, ello no les importaría, porque tienen herramientas para imponerla por la fuerza.
iii) Como esta construcción de la identidad personal es simple y poco elaborada, va generando una dificultad para decodificar mensajes más complejos. Es por esta razón que las personas en la sociedad peruana neoliberal tengan la tendencia a tener dificultad para enfrentar productos artísticos más elaborados. Esto hace que mientras la Película de Carlos Alcántara haya tenido un éxito inusitado, la película Sigo siendo halla pasado desapercibida. Esto quiere decir que los artistas enfrente la dificultad de encontrar receptores de su trabajo que no tengan la capacidad de entenderlo, y por lo tanto lo rechazan.

domingo, 7 de diciembre de 2014

LA FILOSOFÍA DEL DERECHO Y LAS LLAVES DE LA DEMOCRACIA

Llama la atención que la filosofía del derecho dirigida por abogados insiste en cuestiones epistemológicas, como por ejemplo, en reconocimiento de las normas y los principios jurídicos. Hasta algunos filósofos consideran que los temas relevantes en dicha disciplina son los epistemológicos. La exacerbación en este punto es la herencia que Hans Kelsen dejó y termina encausando la filosofía del derecho en el lecho del positivismo. Como es sabido, la preocupación de Kelsen es estudiar la teoría del derecho como una ciencia que versa sobre un sistema normativo que se conoce como derecho. La Teoría pura del derecho si bien el autor austriaco la concibe como una ciencia normativa de la sociedad, en realidad termina presentándose como una ciencia descriptiva de un sistema normativo de la sociedad. La desesperación por tener una descripción correcta del objeto de estudio pervive en todas las formas de reactualización del positivismo jurídico, como es el caso del positivismo metodológico, el neoconstitucionalismo y la llamada Teorpia de la argumentación jurídica, que tantos ven como una novedad, cuando en relidad es vino agrio en odres nuevos. 

Todo esto termina por convertir a la filosofía del derecho en un dar cuenta de mecanismos técnicos que se articulan consistentemente dentro campo del derecho positivo. El cercioramiento de las normas y la coherencia del sistema jurídico, sistema cerrado en sí mismo, se ha convertido en la actividad de los especialistas, que enarbolan la epistemología jurídica como lo nuevo cuando resulta ser un insistir sobre lo mismo. Esta epistemoligización de las disciplina exige la desconexión ente el derecho y la política. Ya, desde Kelsen,  se veía la política como un elemento ideológico que podría contaminar la cientificidad del derecho. Esta desconexión trajo consigo dos reacciones nefastas para la democracia. La primera es la desconexión del derecho con las instituciones y prácticas democráticas. La segunda es la afirmación de Carl Schmitt y sus seguidores, según la cual lo que define el derecho, en última instancia, es la política. Y cuando los schmittianos piensan la política la ven como política partidaria.

Quiero concentrarme en la primera reacción. La desconexión del derecho de la dinámica democrática ha traído un fenómeno extraño. Si uno pregunta a los estudiantes de derecho cuál es el fin del derecho, les resulta sorprendente que se les diga que éste es asegurar los valores principios políticos de la democracia. Puesto que se encuentran tan acostumbrados a ver en el derecho una herramienta técnica sin remisión a lo político, esta idea les resulta anodina y demasiado "filosófica" . Por otra parte, los estudiantes entienden que ese conocimiento técnico los dota de un poder especial, que es el conocimiento de las leyes y procedimientos que rodean la vida de toda persona en la sociedad. El estudio del derecho les brinda todas las llaves de la interacción social. Se trata del poder que se cierne sobre Joseph K, el personaje de la novela El proceso de Kafka, quien, de la noche a la mañana se encuentra inmerso en una pesadilla tejida por la telaraña del derecho. Los abogados tienen todas las llaves porque cuentan con el poder de hilvanar o desarmar la telaraña en la que cualquier persona puede terminar atrapada.

En en este punto que la desconexión entre el derecho y la política democrática adquiere su sentido. La filosofía del derecho o no se da cuenta de las consecuencias políticas que tiene su proceder o intenta retener el poder sobre esas llaves en las manos de los abogados. El realidad, esas llaves deben estar en poder de los ciudadanos y no de los operadores jurídicos. Éstos han reemplazado a los sacerdotes de la edad media y a los científicos de los albores de la modernidad. Es por ello que el derecho, deconectado de la dinámica democrática y en manos de los juristas, termina por congraciarse con el poder del neoliberalismo que defiende el discurso del emprendedurismo que tanto defiende Daniel Salas y Morosini.  

domingo, 26 de octubre de 2014

EN EL RINCON DE LAS ANIMAS

A raíz de la propuesta de incluir en la curricula escolar la asignatura de "emprededurismo",  se suscito recientemente un debate sobre si el emprendedurismo es compatible con la educación intercultural. En dicho debate tomaron preponderancia las posicioes de Daniel Salas y Morosini. En realidad,  Morosini fue evocado por Salas para defender dos ideas centrales. La primera es que el emprendedurismo es compatible con el pluralismo cultural,  mientras que la segunda señala que el emprendedurismo no tiene algún vinculo con el neoliberalismo.

Ambas ideas son altamente cuestionables. Se ha señalado que el emprendedurismo no representa una ideología ( que podría ser la "ideología del sujeto emprendedor")  y que quien monta un negocio (una panadería, por ejemplo)  o quien se enfrenta a la tarea de realizar una tesis universitaria seria un emprendedor. Si esto es así,  quien se lanza a la empresa de la conquista amorosa sería también un emprendedor. Como se comprenderá,  si utilizamos emprendimiento,  en el sentido en el que el emprendedurismo lo entiende,  llega un momento en el que el significado adquiere una indeterminación radical.

Es por esta razón que es mejor enmarcar el termino  "emprendedurismo" en un contexto que lo haga comprensible.  Lo que realmente se entiende por esa palabra es incorporar a las personas al mercado,  entendido como un sistema, a la vez de entender que todas las relaciones y bienes sociales  se encuentran determinadas por tal sistema.  De esta manera,  las personas no son entendidas como ciudadanos sino como engranajes del mercado.

A esta altura se hace necesaria una distinción importante. Una cosa es entender que el mercado es un elemento importante dentro de una sociedad democrática y liberal,  y que debe compartir el espacio con otras instituciones y circuitos de distribución de bienes;  y otra cosa muy distinta es proponerse la tarea política de convertir al mercado como un sistema que de devore toda la distribución de bienes en una sociedad.

Este proyecto político hunde sus raíces en las ideas de Misses y Hayek,  y conrituye lo que algunos denominan erróneamente "liberalismo" y que,  en realidad es el neoliberalismo.  El neoliberalismo tiene como proyecto adicional convertir en toda relación en instrumenta,  cosa que descompone el tejido social,  atomiza la sociedad y debilita las instituciones como también las culturas. Un ejemplo de ello es el discurso de Alan García respecto del "Síndrome del perro del hortelano"  que apareció en medio de los sucesos lamentables de Bagua el 2009. En este sentido, el emprendedurismo es adverso al pluralismo cultura al pluralismo respecto de formas de vida. Esta ideología se presenta como homogenizadora y universalista, pero atenta contra toda forma de diversidad. Y esto es así, porque en su corazón lleva la lógica del razonamiento utilitarista que considera sólo las relaciones de medios a fines desde el punto de vista de mayores beneficios económicos con los menos pérdidas.

Ante este argumento,  Salas responde que el neoliberalismo no tiene ninguna conexión con el emprendedurismo y que,  mas bien,  tiene su origen en el llamado Consenso de Washngton. Para ello,  nuestro amigo se apoya en un articulo de Morosini en el que se señala que dicho consenso estipula un conjunto de medidas que deben incorporarse en la estructura básica de la sociedad para que sea neoliberal,  y puesto que esas medidas no se han incorporado en su totalidad en el Perú,  no estaríamos en una sociedad neoliberal y el emprendedurismo no seria una ideología neoliberal.

Este argumento -que pretende señalar que el neoliberalismo es fruto del Consenso de Washington, no hace otra cosa que colocar la carreta por delante de los bueyes. Para que se pueda constituir tal consenso  es necesario que se comparta previamente una concepción de la naturaleza de las personas como de la sociedad. En otras palabras,  para que dicho consenso pueda tener lugar debe de existir previamente una ideología neoliberal,  ideologia que se encuentra detras del discurso  sobre el emprendedurismo. De otro modo,  los conceptos se pierden en el rincón de las almas.