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domingo, 30 de marzo de 2014

Apuntes sobre la extrema derecha en Perú (Segunda parte)

      La extrema derecha eclesial en el Perú encuentra en Juan Luis Cipriani, en el Opus Dei y en el Sodalisium sus mayores articuladores. Esta facción de la extrema derecha fue promovida por Juan Pablo II en el contexto de su combate contra el comunismo, en Europa del Este y de la Teología de la Liberación en Latinoamérica. La extrema derecha eclesial tiene dos frentes de acción: la política al interior de la Iglesia Católica y la política dentro de la sociedad peruana. En los dos ámbitos de acción ha conseguido una posición privilegiada a la política de Juan Pablo II se nombrar a Cipriani Cardenal de Lima y al nombrar obispos a varios de su representantes, en ciudades importantes como Arequipa y Piura.
         Al interior de la Iglesia Católica en el Perú, la política de la extrema derecha eclesial dos propósitos: uno ideológico y otro económico. El ideológico es eliminar al sector eclesial vinculado a la Teología de la Liberación. El lugar de ella, ha impuesto en los centros de formación de sacerdotes una teología conservadora, de inspiración neotomista, rigorista y compatible con los intereses del neoliberalismo. El económico es hacerse de recursos y bienes de la Iglesia para poder potenciar su su actividad política y saciar la ambición de poder económico y político de sus representantes.   Para estos objetivos no ha dejado de aprovechar la posición de poder que tiene dentro de la Iglesia.
        Respecto de la sociedad, la extrema derecha eclesial eclesial tiene como objetivo imponer una moral conservadora, a través de los medios de comunicación, la escuela pública (a través del curso de religión) y la escuela privada, a través de sus escuelas propias. Además, el otro objetivo es influir en la política nacional por medio de la intervención directa, a través de las opiniones de su líder, Juan Luis Cipriani, quien no espera la oportunidad de opinar respecto de toda cuestión política, sea a través de su programa radial, sea vía las entrevistas que los medios le hace.  Pero su intervención en la política nacional es complementada por sus aliados en el congreso y en los partidos políticos.
         La extrema derecha intelecual es apoyada por un sector de la extrema derecha académica, que de la mano de Carl Schmitt, Joseph de Maistre y el neotomismo busca potencias su presencia en las universidades y en los debates académicos. Aunque sus argumentos no son tan sólidos, su producción es abundante y penetran el discurso académico a través de artículos y las cátedras.
           La extrema derecha en el Perú cuenta con una representación política a través de partidos como el fujimorismo, el APRA y un sector del PPC. Otros grupos pequeños se asocian a esta extrema derecha.Todos ellos tienen conexiones con la extrema derecha empresarial y la eclesial, así como se comprometen con ideas como aceptar la democracia no por principio, sino por estrategia, hasta el punto que no ven ningún problema con la desestabilización política del sistema democrático. Además tiene conexiones con sectores altamente corruptos y controla instituciones importantes del Estado, como el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional. La extrema derecha política en este país es neoliberal en economía, autoritaria en política y conservadora en términos culturales. Por ello se siente cómoda con los intereses empresariales, contenta con la dictadura y la autocracia, y adversa al progresismo cultural representado con la exigencia de matrimonio para todos. Esta extrema derecha política ha penetrado en las universidades y, junto con la extrema derecha intelectual ha neutralizado el debate político y ha impuesto un pensamiento único

  


domingo, 10 de febrero de 2013

LA APUESTA APRISTA


         En vistas al incremento del apoyo al NO, gracias a la articulación que logró conseguir para su campaña, sigue abierta la pregunta de por qué razones García mueve la maquinaria aprista en apoyo al SÍ.  Muchas son las razones que motivan a García para tomar esta decisión riesgosa. Mantener notoriedad política y medir sus fuerzas con potenciales rivales del futuro, como puede serlo Toledo.
            Sin embargo, una de las razones interesantes que pueden estar en juego es el intento de desarticular a la izquierda. He de reconocer que respecto de esta intuición soy deudor de Ronald Reyes. Según esta hipótesis, el líder aprista percibe que una izquierda robustecida, moderna, democrática y liberal se le presenta como una amenaza inminente en dos frentes: el primero es el externo, mientras que el segundo es interno al partido.
            En el frente externo, una izquierda con tales características puede quitarle muchos votos de aquellos simpatizantes del partido de la estrella que lo asocial con la izquierda. Aunque esa asociación es realmente ilusoria, pues el APRA hace mucho tiempo que abandonó posición de izquierda y devino un partido de derecha, sin embargo cierta clase de votante considera aún al APRA actual aquél partido que fundó Haya de la Torre.
            Pero el segundo frente es el que más preocupa al ex presidente. Muchos jóvenes, al interior del partido, se sienten incómodos y decepcionados con la excesiva derechización que le ha impreso García, pero como no encuentran ninguna figura con suficiente capacidad de convocatoria, que signifique el giro hacia la izquierda y que pueda hacer de contrapeso a líder actual, entonces muchos jóvenes del partido se encuentran resignados a la situación actual. Pero, ¿qué pasaría con este sector de jóvenes, si asistiesen al robustecimiento de una izquierda moderna e interesante? Podría abrirse una posibilidad para que un contingente significativo de estos jóvenes migrase a la izquierda, desequilibrando al APRA y al liderazgo de García dentro del partido.
            Esta podría ser una razón que llevase a  al líder actual a embarcarse en la empresa de intentar hundir a lo que actualmente está representando esa izquierda: la alcaldía de Susana Villarán. Es por ello que el comprometerse con la el SÍ a la revocatoria resulta ser una prioridad, aunque sea cual sea el escenario resultante no es aragüeño para el APRA, pues en el caso de que prospere, la ciudadanía de Lima va a culpar al partido por el desconcierto, y si el escenario es adverso al SÍ, el APRA y su líder tendrán que cargar sobre sus hombros la derrota. Pero, entre ambos escenarios, conviene a García que gane el SÍ, porque con ello aleja la amenaza que significa para su liderazgo dentro del partido el fortalecimiento de una izquierda atractiva a los jóvenes apristas. Entonces, desarticular a la izquierda liberal es importante y derribar a Villarán es un paso clave en esa estrategia, pues con ello podría decir que la izquierda no sabe gobernar.

sábado, 2 de febrero de 2013

¿LE CONVIENE AL APRA VINCULARSE AL SI?


             Como es conocido ya, Alan García ha dado la voz de consigna “al sí, compañeros”, tanto que resultó penoso ver a Armando Villanueva del Campo, líder histórico del partido de la estrella tener que negarse a los honores de parte de la alcaldía porque el “partido”, es decir, Alan, le dijo nones. Y más penoso aún escuchar a Mauricio Mulder, evidente líder de segunda fila en un partido personalizado, diciendo cosas tramposas como que él va a votar porque los regidores del PPC se mantengan, sabiendo que si revoca a todos los de Fuerza Social también saca de su puesto a los del PPC. Es tan fuerte el poder de García en el partido que puede darse el lujo de hacer que líderes se humillen de esa manera a vista y paciencia de toda la ciudadanía. U obligar a Velásquez Quesquén a decir cosas como “en política, si no haces cosas retrocedes” sugiriendo que inclusive si el partido toma decisiones erráticas y las lleva a cabo igualmente avanza.
            Pero la estrategia de García resulta bizarra, pues con su apoyo al sí podría poner en peligro una de sus aspiraciones a mediano plazo, a saber, ganar la Presidencia el 2016. Esta idea ha sido visualizada por Rosa María Palacios en el diario La Republica. La hipótesis de Palacios es razonable y describe un escenario posible en el cual, el 2016 gana Keiko, y no Alan, las presidenciales. Dentro de esta perspectiva, no resulta extraño el que Keiko o su padre haya dado directivas distintas a los seguidores de la dinastía Fujimori, es decir, las de votar cada cual de acuerdo a su propia conciencia (aunque como sabemos, esto puede ser sólo para la imagen,. Y que internamente hayan acordado apoyar al sí).
            Al menos llama la atención el que García y la dinastía Fujimori hayan tomado posiciones diferentes respecto de la revocatoria. Una de las posibles razones es que como García y keiko van a ser rivales para el 2016. La otra posible razón es que los Fujimori han visto que ser asociados abiertamente al sí resulte un mal paso –como dice el vals- y no quieren cargar con un “embarazo no deseado” que haga peligrar el 2016. Ya la dinastía ha cometido tantos errores al tratar de sacar de prisión a su líder, a tal punto que no han logrado convencer ni al pusilánime Ollanta ni a la ambiciosa Nadine. Parece que están aprendiendo que un poco de prudencia no les caería bien, si quieren conseguir sus objetivos. Será por eso que Kenyi está más silencioso, aunque aún no consiguen que aprenda lo que significa el proverbio de “a boca cerrada no entran moscas”.
            El audaz García, en cambio, ha decidido apostar por el caballo del sí de manera incondicional, pues cree que su poder político es tal que podría, eventualmente, un escenario adverso post revocatoria, tal como Palacios lo describe. El ex presidente ha demostrado ya con anterioridad la medida de su ego, que no le importó destrozar su partido con tal de salir limpio. Qué asegura que esta vez su ego engrosado no termine afectando sólo al partido sino su propia imagen, cargando con la responsabilidad de un  desgobierno altamente impopular.   Si García fuese un líder que quiere lo mejor para su partido, o si quisiere evitar una posición de desventaja frente a los Fujimori, no debería involucrarse con el sí, pues esas juntas no le convienen.