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viernes, 24 de julio de 2015

GASTÓN GARATEA , AMAUTA: UN PASO ADELANTE EN LA LAICIDAD DE LA ESCUELA PÚBLICA


En estos días el Ministerio de Educación le otorgó las Palmas Magisteriales en el Grado de Amauta a Gastón Garatea. Se trata  de la distinción más alta del magisterio peruano. No hay duda de que se trata de un reconocimiento bien merecido por su aporte a la sociedad peruana. Garatea, fue miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, presidente de la Mesa de lucha contra la pobreza, además de un destacado participante en el desarrollo de la política democrática en el Perú, en tanto que mediador. Como sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones su aporte ha sido de suma valía, especialmente como parte del grupo de sacerdotes que trae a América Latina los cambios aportados por el Concilio Vaticano II y que dieron pié a la Teología de la Liberación. 
Pero, en este punto, es necesario hacer una aclaración. Quiero recordar que en una entrevista hecha por Religión Digital, se le pregunta si su aporte a la sociedad había sido hecho en tanto que sacerdote y religioso, a lo que él responden de no, sino que fue hecho en tanto que ciudadano. Detrás de esta aclaración, Gastón Garatea desliza una distinción que hay que explicitar. 
Ciertamente, Garatea se identifica con su pertenencia a la Iglesia Católica, y en tanto que religioso y sacerdote de los Sagrados Corazones. Pero, al mismo tiempo ha cultivado otras filiaciones, entre las que destaca la de ser ciudadano. Entre las diversas pertenencias que articulan su identidad, Garatea ha estado calibrando los pesos ponderados de manera razonada, debido a que su forma de aproximarse a la religión ha sido de manera tal que no nubla su capacidad de razonar. Así, por más fuerte que sea su pertenencia religiosa, ésta no cubre todos los aspectos de su identidad. 
Si no fuese de esta manera, si Garatea considerase que toda su identidad se agota en su ser religioso, y nada más, en su ser sacerdote, y nada más; en su ser católico, y nada más. Si esto fuese así, él habría sufrido un fenómeno que Amartya Sen denomina "alienación". La alienación, en esta interpretación, se produce cuando el razonamiento es reemplazado por la violencia al momento de definir la identidad de una persona. Gastón Garatea considera que no puede reducir su vida a un sólo aspecto, y así como la fe tiene múltiples dimensiones,  la identidad de una persona también tiene esa complejidad. 
De otro modo, Garatea no habría tenido la posibilidad de colaborar de manera tan significativa con una sociedad como la peruana que se encuentra marcada por la pluralidad de concepciones del mundo. Si Gastón hubiese asumido una religiosidad alienante habría pugnado por imponer una concepción homogeneizante del mundo marcada por un cristianismo conservador y no se se encontraría comprometido con la democratización de este país. Si él no hubiese abierto su corazón  a la una sociedad que produce pobreza y marginación, habría aprovechado de la posición de poder que en este país aún tiene el hombre de sotana, así como lo tienen los hombres de uniforme. Más bien, su compromiso con los marginados le granjeó más problemas que beneficios, como es la enemistad de Cardenal de Lima.
El entenderse como ciudadano y no sólo como religioso, trae consigo otro elemento importante. Normalmente se considera que todas las obras realizadas por personas que pertenecen a la Iglesia Católica son obras de la misma Iglesia. Pero ella concepción es cuestionables. Esto supone que todas las personas que pertenecen a la Iglesia consideran que toda su identidad se agota en dicha pertenencia. Además, gracias a ese mal entendido (involuntario o inducido) la Iglesia se lleva todas las Palmas. Frente a ello hay que señalar que en este país hay y hubo muchas personas que, perteneciendo a la Iglesia, aportaron a la democracia en tanto que ciudadanos. 
Los sectores más conservadores de la Iglesia Católica intentan inducir a pensar que dichos aportes son "aportes de la Iglesia" y, en consecuencia, el Perú tiene una deuda moral con la Iglesia Católica que debe ser retribuida con una posición de dominio sobre la sociedad. En ese sustraer palmas, la Iglesia conservadora ha estado ganando posiciones por rebanadas para poder definir cuestiones importantes en nuestra sociedad, desde cuestiones que van desde el aborto a la unión civil y la eutanasia, marcando claramente el debate público.
En este sentido, la condecoración que Gastón Garatea recibe este lunes 20 tiene un gran significado. El que una persona como Gastón reciba el reconocimiento de gran Amauta dice algo respecto del sentido que debe tener la educación pública en este país. Ante una escuela pública marcada por el curso de religión católica y por la impartición  de valores católicos, el dar dichas Palmas a una persona como Garatea significa que el magisterio debe asumir una filiación ciudadana y la escuela pública debe afirmar su laicidad. Este es un signo importante, pues muchos de los debates públicos sobre temas sensibles en este país están marcados por la presión que tiene el catolicismo conservador en la mente y los corazones de los ciudadanos que han sido formados en una escuela moldelada por valores católicos. En la escuela se juega la promesa de la laicidad del Estado. Tener a Gastón Garatea como gran Amauta es un paso adelante en esta dirección. 

domingo, 13 de julio de 2014

La envidia sería redícula

Para los que han despertado hay un solo y mismo mundo, mientras que cada uno  de los que aún duermen está vuelto hacia su propio mundo.

Heráclito

Hace unos pocos días un columnista del diario Correo escribió un artículo de título Tu envidia es mi progreso http://diariocorreo.pe/opinion/noticias/10159717/columnistas/tu-envidia-es-mi-progresoen la cual se expresaba una sola idea suelta sin ninguna argumentación que la sustente. De acuerdo a dicha idea, la izquierda peruana se define por su anticiprianismo.  Según el aspirante al Rancio reino, la izquierda no sólo es parasitaria intelectual de las ideas del Cardenal de Lima, sino que le tiene envidia personal porque , según Santiváñez, Juan Luis Cipriani es un haz de virtudes envidiables.

En su artículo, en comunista señala que la izquierda peruana se encuentra lejos de lo que Mariátegui quería para ella, a saber, que sea una creación heroica. Y, en vez de ello, devino en una izquierda reactiva q quien le ponen la agenda. Para el periodista, Cipriani no sólo es un líder político sino que tiene una personalidad sumamente atractiva y poderosa por sus cualidades intelectuales, morales y físicas.  Además señala que la izquierda se desarrolla políticamente en reacción al Cardenal, porque éste encarnaría todo lo que ellos combaten: la defensa de la vida, el compromiso con la verdad, la claridad en el discurso y el servicio al pueblo llano. Lamentablemente, esa afirmación es falsa.

Tal vez eso sea cierto, pero en el reino de fantasía del columnista, pero en el Perú y en el mundo actual las cosas son completamente diferentes. Ni Cipriani ni la izquierda es como se describen en el artículo. Cipriani es alguien que no sólo es cuestionado por la izquierda, sino también por la derecha moderada, a menos que Santiváñiz considere a Augusto Álvarez Rodrich, a Pedro Salinas y a otros periodistas de dentro derecha como representantes de la izquierda. Si el columnista hiciese eso mostraría que no merece el lugar que tiene en el diario.    Pero no sólo al interior de la política peruana Cipriani es cuestionado, sino que lo es dentro de la Iglesia Católica, tanto en el Perú como en Vaticano. Hay muchos sectores de la Iglesia Católica en el Perú que cuestionan a Cipriani, no sólo por sus posiciones políticas sino por sus acciones dentro de la misma Iglesia. El Cardenal ha quitado parroquias, colegios y propiedades a muchas congregaciones religiosas, y no por cuestiones de ideas políticas, sino por razones de posesión de bienes. Los mismos obispos se han opuesto reiteadamente a que sea el Presidente de la Conferencia Episcopal. Pero también en Vaticano, Cipriani se ha ganado enemigos debido a sus actitudes prepotentes. Cuando el Cardenal prohibió en bloque a los teólogos de la Pontificia Universidad Católica del Perú dictar cursos de teología, prohibición insólita, porque esas acciones se toman contra personas particulares, pero no a colectivos, el cardenal Gerhard Müller -actual Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe- mostró su desacuerdo abiertamente. 

Incluso el papa Francisco tuvo sus desacuerdos con Cipriani cuando aún era Cardenal de Buenos Aires. Como es sabido, Jorge Bergoglio fue uno de los redactores del documento de la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Aparecida, documento que Juan Luis Cipriani y el actual Arzobispo de Piura, José Antonio Eguren decidioron retirarse de la Conferencia antes de firmar el documento, por sus discrepancias con los redactores y el resto de la asamblea presente. La misma prédica y las acciones del Papa actual van en dirección opuesta a las actitudes del Cardenal de Lima. El papa Francisco aboga por recuperar la opción por una Iglesia austera y que recoja la opción preferencial por los pobres que brota del Concilio Vaticano II. Además, Bergoglio ha reanudado una relación cordial con el padre Gustavo Gutiérrez, creador de la Teología de la Liberación y se encuentra comprometido con los Derechos Humanos.  En cambio, el cardenal Cipriani se ha movido políticamente en reacción a la Teología de la Liberación, a la CVR y al movimiento de Derechos Humanos. La antítesis del Papa. Si Francisco pregona la pobreza en la Iglesia, Cipriani prefiere el boato.

Pero no sólo sucede que Cipriani se ha ganado el rechazo de la derecha moderada en el Perú y de sectores dentro de Vaticano, sino que la izquierda peruana tiene una agenda más amplia de la reacción contra Cipriani.  La agenda de la izquierda se dirige a defender la democracia, la justicia social y los Derechos Humanos. Claro que en su camino se encuentra con Cipriani, debido a que el Cadenal parece denostar todo ello. Ciertamente, Cipriani se ha convertido en un actor político de extrema derecha como lo testimonia el serio estudio de Luis Pásara. En realidad, es anómalo el que un Cardenal tenga tanto protagonismo político y no pierda la oportunidad de hacer declaraciones políticas partidarias. Ningún otro Cardenal de Lima había tenido esa actitud que es cuestionable en un pastor. Y su actividad política se ha realizado al son de la música que la izquierda democrática le ha puesto. 

Y si la izquierda peruana ha traicionado las expectativas de José Carlos Mariátegui, es algo que habría que evaluar. Pero durante los años 60 y 70 articularon la esperanza de un país más justo y que tenga la capacidad de indignarse. Aunque a muchos no le guste, la Reforma Agraria fue un paso necesario para la modernización del país, aunque no se complementó suficientemente. El enfrentamiento de la Izquierda con Sendero Luminoso y el MRTA ha sido valeroso. Muchos líderes de izquierda fueron brutalmente asesinados por los terroristas, como es el caso de Maria Elena Moyano. Y qué decir del aporte de Alfonso Barrantes en la Alcaldía de Lima.   

El aporte intelectual de la izquierda peruana ha sido también valioso. Desde Mariátegui, pasando por César Vallejo, Ciro Alegría, José María Arguedas, Alberto Flores Galindo, Carlos Iván Degregori Gustavo Gutiérrez, entre muchos mas. Y no sólo en el ensayo y la literatura, sino también en la pintura, el teatro y en las demás artes. Y, en la actualidad, el pensamiento de izquierda más fecundo es aquél que se ha conectado con el liberalismo de izquierda y la defensa de los Derechos Humanos y la democracia. Pero el liberalismo de izquierda peruano esta muy lejos de ser calco y copia, sino más bien creación heroica que brota de la experiencia del Conflicto Armado Interno. Una izquierda que se enfrenta a Sendero Luminoso y a MRTA, de un lado, y del otro lado a la derecha conservadora más rancia que ha existido en este país. Aquella derecha que desprecia la justicia y hace superflua la vida humana.





domingo, 30 de marzo de 2014

Apuntes sobre la extrema derecha en Perú (Segunda parte)

      La extrema derecha eclesial en el Perú encuentra en Juan Luis Cipriani, en el Opus Dei y en el Sodalisium sus mayores articuladores. Esta facción de la extrema derecha fue promovida por Juan Pablo II en el contexto de su combate contra el comunismo, en Europa del Este y de la Teología de la Liberación en Latinoamérica. La extrema derecha eclesial tiene dos frentes de acción: la política al interior de la Iglesia Católica y la política dentro de la sociedad peruana. En los dos ámbitos de acción ha conseguido una posición privilegiada a la política de Juan Pablo II se nombrar a Cipriani Cardenal de Lima y al nombrar obispos a varios de su representantes, en ciudades importantes como Arequipa y Piura.
         Al interior de la Iglesia Católica en el Perú, la política de la extrema derecha eclesial dos propósitos: uno ideológico y otro económico. El ideológico es eliminar al sector eclesial vinculado a la Teología de la Liberación. El lugar de ella, ha impuesto en los centros de formación de sacerdotes una teología conservadora, de inspiración neotomista, rigorista y compatible con los intereses del neoliberalismo. El económico es hacerse de recursos y bienes de la Iglesia para poder potenciar su su actividad política y saciar la ambición de poder económico y político de sus representantes.   Para estos objetivos no ha dejado de aprovechar la posición de poder que tiene dentro de la Iglesia.
        Respecto de la sociedad, la extrema derecha eclesial eclesial tiene como objetivo imponer una moral conservadora, a través de los medios de comunicación, la escuela pública (a través del curso de religión) y la escuela privada, a través de sus escuelas propias. Además, el otro objetivo es influir en la política nacional por medio de la intervención directa, a través de las opiniones de su líder, Juan Luis Cipriani, quien no espera la oportunidad de opinar respecto de toda cuestión política, sea a través de su programa radial, sea vía las entrevistas que los medios le hace.  Pero su intervención en la política nacional es complementada por sus aliados en el congreso y en los partidos políticos.
         La extrema derecha intelecual es apoyada por un sector de la extrema derecha académica, que de la mano de Carl Schmitt, Joseph de Maistre y el neotomismo busca potencias su presencia en las universidades y en los debates académicos. Aunque sus argumentos no son tan sólidos, su producción es abundante y penetran el discurso académico a través de artículos y las cátedras.
           La extrema derecha en el Perú cuenta con una representación política a través de partidos como el fujimorismo, el APRA y un sector del PPC. Otros grupos pequeños se asocian a esta extrema derecha.Todos ellos tienen conexiones con la extrema derecha empresarial y la eclesial, así como se comprometen con ideas como aceptar la democracia no por principio, sino por estrategia, hasta el punto que no ven ningún problema con la desestabilización política del sistema democrático. Además tiene conexiones con sectores altamente corruptos y controla instituciones importantes del Estado, como el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional. La extrema derecha política en este país es neoliberal en economía, autoritaria en política y conservadora en términos culturales. Por ello se siente cómoda con los intereses empresariales, contenta con la dictadura y la autocracia, y adversa al progresismo cultural representado con la exigencia de matrimonio para todos. Esta extrema derecha política ha penetrado en las universidades y, junto con la extrema derecha intelectual ha neutralizado el debate político y ha impuesto un pensamiento único

  


lunes, 30 de diciembre de 2013

Francisco, la persona del año


         


         Como es sabido, la revista Time ha elegido al papa Francisco como el personaje del año.  Ciertamente, es una gran noticia para una Iglesia Católica devastada por los escándalos de corrupción financiera y las denuncias de pedofilia, además de atascada en una teología dominante extremadamente conservadora. Bergoglio, junto con su predecesor, Benedicto XVI  se han convertido en los artífices de una política tiene como objetivos enfrentar los problemas que tiene la Iglesia Católica y de renovar su rostro frente al mundo. Lo que Francisco está cosechando ha sido sembrado por Ratzinger, por decirlo de algún modo.
            La inesperada renuncia de Benedicto XVI tomó por sorpresa, especialmente al sector corrupto y conservador enquistado en Vaticano, quienes recibieron la noticia con desprecio. Pero Ratzinger, siendo un hombre lúcido, prefirió dejar la posta a alguien que tuviese las energías suficientes para tomar las riendas en sus manos y conducir la lucha contra la corrupción en Vaticano. Evidentemente, Ratzinger no quería terminar siendo un  títere del entorno mafioso que lo circundaba.
            Las nuevas energías de Bergoglio le permitieron dar no sólosignos importantes, sino pasaos decisivos. Entre los signos, se encuentran la austeridad y la cercanía con la gente. No por nada asume el nombre de Francisco, el santo de la vida evangélica de la pobreza. La cercanía con la gente lo conduce a salir de su centro y acercarse a las personas con cordialidad y sin pompa ni teatralidad. En esto, hay una gran diferencia con Juan Pablo II, quien también tenía una enorme cercanía con las personas, pero su cercanía se encontraba cargada de pompa y de gestos histriónicos que los hacían sospechosos, ante un ojo avisado. Otro gesto importante es su relación con la comunidad gay. Bergoglio no ha dicho nada nuevo, no ha señalado nada que no se encuentre dentro de la doctrina católica, sino que ha recordado que, de acuerdo con la doctrina, las minorías sexuales son también personas y no “máquinas falladas”. Sus declaraciones al respecto lo hacen ver como un unnovador debido a la rabiosa homofobia que circulaba por Vaticano y que iba a contrapelo de la misma doctrina oficial.
La austeridad y la cercanía con la gente hacen que Bergoglio conecte rápidamente con la opción preferencial por los pobres, y  abra las puertas, de una manera más decidida, a la Teología de la Liberación de Gustavo Gutiérrez. Y esto nos lleva a los pasos decisivos. En primer lugar, la permanencia del cardenal Gerhard Müller, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Un hombre cercano a Gustavo Gutiérrez y que sirve de contrapeso a los cardenales untraconservadores. Junto con ello, la remoción de Tarcisio Bertone del cargo de Secretario de Estado (un hombre cercano al ala más conservadora y amigo de Cipriani) por Pietro Parolin, que no un hombre conservador, pero no radical.  Finalmente, el tercer paso decisivo de Bergoglio ha sido la conformación de un consejo de ocho cardenales para evaluar la situación actual de la Iglesia.

Todo esto ha traído nuevos aires en América Latina. Si bien, corrían rumores de que Cipriani sería sacado del arzobispado, lo cierto es que el exaltado Cardenal de Lima se ha atemperado mucho y a optado por mantener un  perfil bajo después de décadas de actitud arrogante y envalentonada. Parece ser que la negociación con Vaticano lo ha asustado. Por otro lado, la situación de la PUCP ha mejorado, pues los juicios y pleitos con la Santa Sede se han ralentado considerablemente, gracias a que Vaticano no está ejecutando nada y en el plano local, el poder judicial decó de acelerar el juicio sobre los bienes tal como lo venía haciendo bajo el gobierno aprista.