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viernes, 24 de julio de 2015

GASTÓN GARATEA , AMAUTA: UN PASO ADELANTE EN LA LAICIDAD DE LA ESCUELA PÚBLICA


En estos días el Ministerio de Educación le otorgó las Palmas Magisteriales en el Grado de Amauta a Gastón Garatea. Se trata  de la distinción más alta del magisterio peruano. No hay duda de que se trata de un reconocimiento bien merecido por su aporte a la sociedad peruana. Garatea, fue miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, presidente de la Mesa de lucha contra la pobreza, además de un destacado participante en el desarrollo de la política democrática en el Perú, en tanto que mediador. Como sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones su aporte ha sido de suma valía, especialmente como parte del grupo de sacerdotes que trae a América Latina los cambios aportados por el Concilio Vaticano II y que dieron pié a la Teología de la Liberación. 
Pero, en este punto, es necesario hacer una aclaración. Quiero recordar que en una entrevista hecha por Religión Digital, se le pregunta si su aporte a la sociedad había sido hecho en tanto que sacerdote y religioso, a lo que él responden de no, sino que fue hecho en tanto que ciudadano. Detrás de esta aclaración, Gastón Garatea desliza una distinción que hay que explicitar. 
Ciertamente, Garatea se identifica con su pertenencia a la Iglesia Católica, y en tanto que religioso y sacerdote de los Sagrados Corazones. Pero, al mismo tiempo ha cultivado otras filiaciones, entre las que destaca la de ser ciudadano. Entre las diversas pertenencias que articulan su identidad, Garatea ha estado calibrando los pesos ponderados de manera razonada, debido a que su forma de aproximarse a la religión ha sido de manera tal que no nubla su capacidad de razonar. Así, por más fuerte que sea su pertenencia religiosa, ésta no cubre todos los aspectos de su identidad. 
Si no fuese de esta manera, si Garatea considerase que toda su identidad se agota en su ser religioso, y nada más, en su ser sacerdote, y nada más; en su ser católico, y nada más. Si esto fuese así, él habría sufrido un fenómeno que Amartya Sen denomina "alienación". La alienación, en esta interpretación, se produce cuando el razonamiento es reemplazado por la violencia al momento de definir la identidad de una persona. Gastón Garatea considera que no puede reducir su vida a un sólo aspecto, y así como la fe tiene múltiples dimensiones,  la identidad de una persona también tiene esa complejidad. 
De otro modo, Garatea no habría tenido la posibilidad de colaborar de manera tan significativa con una sociedad como la peruana que se encuentra marcada por la pluralidad de concepciones del mundo. Si Gastón hubiese asumido una religiosidad alienante habría pugnado por imponer una concepción homogeneizante del mundo marcada por un cristianismo conservador y no se se encontraría comprometido con la democratización de este país. Si él no hubiese abierto su corazón  a la una sociedad que produce pobreza y marginación, habría aprovechado de la posición de poder que en este país aún tiene el hombre de sotana, así como lo tienen los hombres de uniforme. Más bien, su compromiso con los marginados le granjeó más problemas que beneficios, como es la enemistad de Cardenal de Lima.
El entenderse como ciudadano y no sólo como religioso, trae consigo otro elemento importante. Normalmente se considera que todas las obras realizadas por personas que pertenecen a la Iglesia Católica son obras de la misma Iglesia. Pero ella concepción es cuestionables. Esto supone que todas las personas que pertenecen a la Iglesia consideran que toda su identidad se agota en dicha pertenencia. Además, gracias a ese mal entendido (involuntario o inducido) la Iglesia se lleva todas las Palmas. Frente a ello hay que señalar que en este país hay y hubo muchas personas que, perteneciendo a la Iglesia, aportaron a la democracia en tanto que ciudadanos. 
Los sectores más conservadores de la Iglesia Católica intentan inducir a pensar que dichos aportes son "aportes de la Iglesia" y, en consecuencia, el Perú tiene una deuda moral con la Iglesia Católica que debe ser retribuida con una posición de dominio sobre la sociedad. En ese sustraer palmas, la Iglesia conservadora ha estado ganando posiciones por rebanadas para poder definir cuestiones importantes en nuestra sociedad, desde cuestiones que van desde el aborto a la unión civil y la eutanasia, marcando claramente el debate público.
En este sentido, la condecoración que Gastón Garatea recibe este lunes 20 tiene un gran significado. El que una persona como Gastón reciba el reconocimiento de gran Amauta dice algo respecto del sentido que debe tener la educación pública en este país. Ante una escuela pública marcada por el curso de religión católica y por la impartición  de valores católicos, el dar dichas Palmas a una persona como Garatea significa que el magisterio debe asumir una filiación ciudadana y la escuela pública debe afirmar su laicidad. Este es un signo importante, pues muchos de los debates públicos sobre temas sensibles en este país están marcados por la presión que tiene el catolicismo conservador en la mente y los corazones de los ciudadanos que han sido formados en una escuela moldelada por valores católicos. En la escuela se juega la promesa de la laicidad del Estado. Tener a Gastón Garatea como gran Amauta es un paso adelante en esta dirección. 

lunes, 18 de mayo de 2015

TEMIBLES AGENTES DEL CONTRAESPIONAJE

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Resultado de imagen para aciprensaParece que la moda retro ha ha sido tomada muy en serio hasta en ciertos círculos eclesiales, tanto así que los directores de aciprensa, agencia de noticias vinculada a sectores conservadores de la Iglesia Católica en Perú, han decidido revivir las jocosas situaciones de Maxwell Smart, el famoso Agente 86, personaje de una serie que hacía mofa de las películas sobre el espionaje y el contraespionaje durante la guerra fría.

Parece que aciprensa ha decidido refrescar de humor sus páginas virtuales y a extendido la parodia al ámbito eclesial, pues parece difícil que hayan pensado que alguien los tomaría en serio. La idea central de la parodia es que la Teología de la liberación, creada por el sacerdote peruano  Gustavo Gutiérrez due en realidad una creación de KGB, es decir, el servicio de inteligencia de la Ex - Unión Soviética. La base que tiene para generar esa hipótesis son las declaraciones de Ion Mihail Pacepa, quien fue general de la policía secreta de la Rumanía  comunista hasta fines de la década de los 70, antes de desertar a los EEUU. Así, en una entrevista a la mencionada agencia de noticias el agente de espionaje revela los "secretos" respecto del origen y los fines de la Teología de la liberación ( https://www.aciprensa.com/noticias/ex-espia-de-la-union-sovietica-nosotros-creamos-la-teologia-de-la-liberacion-45686/).

De acuerdo a esta parodia, el origen de la obra de Gustavo Gutiérrez sería, más o menos así: Como en el escenario de la Guerra Fría el bloque soviético necesitaba ganar posiciones geopolíticos en Latinoamérica, apoyó a grupos como el de Fidel Castro, en Cuba, a los grupos revolucionarios en Colombia, Bolivia, y en otros países de la región. Muchos de esos grupos estaban asociados al término "liberación", como el "Ejército de Liberación Nacional de Bolivia", el "Ejército de Liberación Nacional de Colombia", entre otros. Incluso utilizó la misma estrategia en el Medio Oriente con la creación de la "Organización para la Liberación de Palestina" (OLP). Pero como eso no era suficiente,  decidió supuestamente crear en Praga la "Teología de la Liberación" a través de una organización religiosa intermedia llamada "Conferencia Cristiana por la Paz". La idea sería que, puesto que el cristianismo es muy popular en la región, el que la KGB creara una teología comunista y la introdujese en América Latinacambiaría las relaciones políticas en la región en el escenario de la guerra fría.La manera de filtrar esta secreta creación de la KGB en la región sería a través de la Conferencia de Medellín, en la cual aparece la idea de la opción preferencial por los pobres. 

La historia no deja de ser entretenida. Pero al momento de tratar de comprobar la veracidad de la misma, no podemos sino encontrarnos con una gran decepción. Personalmente, las películas del 007 y las jocosas aventuras del 86 siempre me entusiasmaron, y me sentí estafado cuando el agente que revela la gan información a la tan creíble agencia de noticias lo único que tiene son indicios, voladas y cosas que otros le han dicho, pero ninguna prueba. Así, señala que  "Aprendí sobre la implicación que tuvo la KGB con la Teología de la Liberación del general soviético Aleksandr Sakharovsky, jefe del servicio de inteligencia extranjero (razvedka) de la Rumania comunista", es decir, otro le dijo. O " Yo no estaba en sí involucrado en la creación de la Teología de la Liberación. De Sakharovsky aprendí, sin embargo, que en 1968 la Conferencia Cristiana por la Paz creada por la KGB, apoyada en todo el mundo por el Consejo Mundial de la Paz, fue  capaz de manipular a un grupo de obispos sudamericanos de izquierda dentro de la Conferencia de Obispos Latinoamericanos en Medellín (Colombia). O, para rematar la constatación de la falta de pruebas, señala lo siguiente "Tengo buenas razones para sospechar que había una conexión orgánica entre la KGB y algunos de esos líderes promotores de la Teología de la Liberación, pero no tengo evidencia para probarla". 

De esta manera, toda la historia cae en la suposición no probada, en los indicios sin contrastación y en frases como "otro me dijo", o peor aún, "aprendí", es decir, "fui adiestrado para creer en ello". Lamentablemente ya no editan la serie del Superagente 86, porque sería genial para un capítulo doble. Me hubiera encantado ver en el ese capítulo en mi casa tomando un capuchino y unas Donuts. Pero, lamentabletente, tanto para ellos - que easpiran a la veracidad de la historia- como para mí -que aspiro a ver ese nuevo capítulo de la serie sesentera, la realidad se impone ante la fantasía.

Si la Conferencia de Medellín hubiese sido manipulada por la KGB, entonces el Concilio Vaticano II también debía de haberlo sido, y el Papa Juan XXIII sería otro agente soviético. Ello, debido a la conexión entre las ideas que existen entre el Concilio y la Conferencia. Y el Papa actual, Francisco, debe ser un marxista, por acoger y revalorar a Gustavo Gutiérrez  y a la Teología de la Liberación. Tal vez a aciprensa no le agrade el Papa. Pero si es así, ¿por qué no tienen la valentía de decirlo abiertamente? Pero, de todos modos, hace tiempo que no me había reído tanto.  






viernes, 8 de mayo de 2015

Gastón Garatea y Vaticano II

Resultado de imagen para gastón garateaRecientemente la revista Religión Digital realizo una entrevista al padre Gastón Garatea, miembro de la Congregación de los Sagrados Corazones. En ella se perfila la visión que los sectores mas progresistas de la Iglesia Católica en España tienen de Garatea.

El aporte de Garatea a la sociedad peruana ha sigo y sigue siendo sumamente importante y de gran valía, pero el contexto de la Iglesia en el Perú ha hecho que su figura sea poco visible ante la opinión publica (al igual que lo sucedido con el padre Gustavo Gutiérrez) Esto es debido a que la jerarquía de la Iglesia y los medios de comunicación, de tendencia claramente conservadora, se han encargado de hacerlo invisible.

Los ámbitos del aporte de del padre Garatea destacan  por tres elementos. 1) Su pertenencia a la linea de reflexión teológica conocida como Teología de la Liberación, 2) Su trabajo en la Comisión de la Verdad y Reconciliación y 3) Su participación en la Mesa de Lucha contra la Pobreza. Ciertamente, su aporte trasciende mas allá de estos tres ámbitos. Y quizás habría que decir que el corazón del trabajo de Gastón Garatea sea el traer a América Latina las ideas inspiradoras del Concilio Vaticano II. Ciertamente, el no se encontraba solo en esa empresa, sino que fue el trabajo conjunto de un grupo de sacerdotes jóvenes que habían entendido las ideas del concilio y asumieron el reto de traer esas ideas a una Iglesia latinoamericana conservadora que tenia un os fieles poco formados y también conservadores.

En ese sentido, el reto de la generación de sacerdotes de Garatea fue traducir el mensaje de Vaticano II al contexto latinoamericano. Ello fue lo que significo la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Puebla y de Medellín. Dicho esfuerzo encontró rápidamente dos dificultades. La primera fue la poca comprensión del clero y los fieles locales, de formación religiosa muy conservadora; y, en segundo lugar, algunas confusiones de parte de ciertas autoridades de Vaticano,. Por ejemplo, el entonces Papa Juan Pablo II acuso a la Conferencia de estar relativisando la divinidad de Jesús  al enfatizar la idea de la opción preferencial por los pobres. Un  catolicismo de inspiración más social y pastoral , a diferencia de un mensaje orientado hacia lo doctrinal, indujo a confusión a muchos que tenían cierta dificultad para comprender lo que se vivía en América Latina.

Junto con la acusación de relativizar la divinidad de Jesús, se levanto la acusación de marxista sobre la Teología de la Liberación, que estaba naciendo en ese contexto. Respecto de esto ultimo sucedía que quienes criticaban el trabajo de Gutiérrez y  tildaban su teología de marxista no habían leído ni a Gutiéreez ni a Marx, de manera el prejuicio reemplazaba a las razones. El mismo papa solía confundir una teología pastoral de orientación social con el socialismo que había sufrido en su Polonia natal. Pero ni América Latina  es Polonia ni Gutiérrez es marxista.

En este sentido, el trabajo con el que el padre Garatea se comprometió tenia la complejidad de tener que lidiar con los prejuicios que muchos miembros de la jerarquía eclesial mantenían. Pero, durante los anos 60 y 70 muchos miembro de la Iglesia en la región comprendieron el mensaje que venia del Concilio y se conectaron con el, desde diferentes perspectivas Por ejemplo Monseñor Romero en El Salvador y Don Herder Camera en Brasil comprendieron que la pobreza, la exclusión y la injusticia eran contradictorias con en mensaje del Evangelio, aunque se trataba de personas de una información conservadora. Y es que la cuestión no esa ser conservador  o progresista, sino de tener la inteligencia suficiente para comprender lo que sucedía en la región y abandonar la pretensión de coludirse con el poder.

Sobre la base de la experiencia del Concilio, de Puebla y Medellín, Garatea y los sacerdotes mejor formados de la región emprendieron la tarea de dotar a la Iglesia de una tarea fundamental:  la de colocarla en la linea de defensa del pobre y de los excluidos. La falta de libertad que esas personas experimentaban  significa, para esta Iglesia progresista, un pecado cardinal que era necesario combatir. Es por ello que para el padre Garatea, el compromiso con los derechos humanos y su participación en la Comisión de la Verdad y Reconciliación consistían en momentos de un mismo proceso inspirado en una misma  visión. Ciertamente, dicha participación no agrado a todo el  mundo, pues la CVR fue muy clara en asignar responsabilidades a personas que no se comportaron a la altura de las circunstancias durante el conflicto armado interno. Por esa razon, y por tener una posicion de respaldo a la PUCP  en el conflicto entre ella y el arzobispado de Lima, Gaston Garatea recibio un castigo injusto de parde del Cardenal. Pero dicho castigo termino fortaleciendo la imagen de Garatea y debilitando a la del Cardenal.  Al parecer, cada persona decide, en cuerta ma era, la forma de labrar su futuro y de cincelar su imagen;algunos utilizando su poder de ma era autoritria y desmedida, empequeneciendose ante el mundo; otros, en cambio, resistiendo las injusticias propinadas con fortaleza, serenidad y sensatez, seguros de su propio valor personal y  como figuras publicas

lunes, 30 de diciembre de 2013

Francisco, la persona del año


         


         Como es sabido, la revista Time ha elegido al papa Francisco como el personaje del año.  Ciertamente, es una gran noticia para una Iglesia Católica devastada por los escándalos de corrupción financiera y las denuncias de pedofilia, además de atascada en una teología dominante extremadamente conservadora. Bergoglio, junto con su predecesor, Benedicto XVI  se han convertido en los artífices de una política tiene como objetivos enfrentar los problemas que tiene la Iglesia Católica y de renovar su rostro frente al mundo. Lo que Francisco está cosechando ha sido sembrado por Ratzinger, por decirlo de algún modo.
            La inesperada renuncia de Benedicto XVI tomó por sorpresa, especialmente al sector corrupto y conservador enquistado en Vaticano, quienes recibieron la noticia con desprecio. Pero Ratzinger, siendo un hombre lúcido, prefirió dejar la posta a alguien que tuviese las energías suficientes para tomar las riendas en sus manos y conducir la lucha contra la corrupción en Vaticano. Evidentemente, Ratzinger no quería terminar siendo un  títere del entorno mafioso que lo circundaba.
            Las nuevas energías de Bergoglio le permitieron dar no sólosignos importantes, sino pasaos decisivos. Entre los signos, se encuentran la austeridad y la cercanía con la gente. No por nada asume el nombre de Francisco, el santo de la vida evangélica de la pobreza. La cercanía con la gente lo conduce a salir de su centro y acercarse a las personas con cordialidad y sin pompa ni teatralidad. En esto, hay una gran diferencia con Juan Pablo II, quien también tenía una enorme cercanía con las personas, pero su cercanía se encontraba cargada de pompa y de gestos histriónicos que los hacían sospechosos, ante un ojo avisado. Otro gesto importante es su relación con la comunidad gay. Bergoglio no ha dicho nada nuevo, no ha señalado nada que no se encuentre dentro de la doctrina católica, sino que ha recordado que, de acuerdo con la doctrina, las minorías sexuales son también personas y no “máquinas falladas”. Sus declaraciones al respecto lo hacen ver como un unnovador debido a la rabiosa homofobia que circulaba por Vaticano y que iba a contrapelo de la misma doctrina oficial.
La austeridad y la cercanía con la gente hacen que Bergoglio conecte rápidamente con la opción preferencial por los pobres, y  abra las puertas, de una manera más decidida, a la Teología de la Liberación de Gustavo Gutiérrez. Y esto nos lleva a los pasos decisivos. En primer lugar, la permanencia del cardenal Gerhard Müller, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Un hombre cercano a Gustavo Gutiérrez y que sirve de contrapeso a los cardenales untraconservadores. Junto con ello, la remoción de Tarcisio Bertone del cargo de Secretario de Estado (un hombre cercano al ala más conservadora y amigo de Cipriani) por Pietro Parolin, que no un hombre conservador, pero no radical.  Finalmente, el tercer paso decisivo de Bergoglio ha sido la conformación de un consejo de ocho cardenales para evaluar la situación actual de la Iglesia.

Todo esto ha traído nuevos aires en América Latina. Si bien, corrían rumores de que Cipriani sería sacado del arzobispado, lo cierto es que el exaltado Cardenal de Lima se ha atemperado mucho y a optado por mantener un  perfil bajo después de décadas de actitud arrogante y envalentonada. Parece ser que la negociación con Vaticano lo ha asustado. Por otro lado, la situación de la PUCP ha mejorado, pues los juicios y pleitos con la Santa Sede se han ralentado considerablemente, gracias a que Vaticano no está ejecutando nada y en el plano local, el poder judicial decó de acelerar el juicio sobre los bienes tal como lo venía haciendo bajo el gobierno aprista.

miércoles, 3 de julio de 2013

VATICANO CONTRA VATICANO II. ¿FIN DE UNA GUERRA?

           La presencia del Papa Francisco está intensificando los aires nuevos que Benedicto XVI buscó imprimir en la Iglesia Católica. Éstos incluyen dos líneas importantes de acción: a) combatir las fuerzas corruptas que se encuentran en Vaticano. Estas fuerzas corruptas se expresan en los protectores de los sacerdotes pedófilos y en los agentes de los negocios turbios. Por otra parte, la segunda línea de acción se dirige a b) atemperar las fuerzas conservadoras adversas al Concilio Vaticano II. Ambas líneas de acción deben de llevarse a cabo a la vez, porque se encuentran estrechamente vinculadas, a través de una relación causal.
            En esta segunda dirección se encuentra la expresión del cardenal G. L. Müller a favor de la Teología de la Liberación. Actualente Müller es Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, institución vaticana encargada de revisar los contenidos de las teologías para certificar su aceptación por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica. Estas expresiones se encuentran en el libro “De parte de los pobres. Teología de la liberación. Teología de la Iglesia”, que es una antología de artículos de Müller y Gustavo Gutiérrez (el teólogo peruano que dio origen a la Teología de la liberación). Como es sabido, Müler fue discípulo de Gutiérrez y el hecho de que actualmente ocupe el lugar que ocupa es un signo de cambios importantes en la Iglesia, que involucran indudablemente cambios en la Iglesia en el Perú.
            Todo esto ha sido presentado por el diario conservador italiano La Stampa, en su sección Vatican Insider bajo el título “Roma y la Teología de la liberación: fin de la guerra”   http://vaticaninsider.lastampa.it/es/vaticano/dettagliospain/articolo/teologia-della-liberazione-freedom-theology-teologia-de-la-libertad-vaticano-vatican-25842/Gonzalo Gamio hace, en su blog, un importante análisis de este artículo del diario conservador en http://gonzalogamio.blogspot.com/Tal como presenta la situación el articulista de La Stampa, Gianni Valente, la guerra contra la Teología de liberación tuvo como escenario más amplio el fin de la Guerra Fría y la escalonada neoliberal que vino después. La idea era combatir, con todas las armas posibles todo aquello que oliera a “comunismo”, y los agentes del neoliberalismo y el conservadurismo aliados dentro y fuera de la Iglesia hicieron todo lo que estaba a su alcance para lograr su objetivo.  Ciertamente, Valente no lo expresa directamente, sino usando las palabras de Müller.
            Si hubo una guerra contra la Teología de la liberación  -como ha sido evidente- y esta terminó, sería legítimo preguntarse quién gano y quien perdió, y especialmente, a qué se debe el fin de la misma. Ensayaré algunas respuestas al respecto. En primer lugar, la guerra no fue precisamente contra la Teología de la liberación, sino contra lo que ésta  representaba. Ella no representa, como han tratado de hacer creer, al comunismo dentro de la Iglesia, sino más bien al Concilio Vaticano II. La Teología de la liberación ha sido hija y se gesta en el proceso que se abre con el Concilio. En la Iglesia ha habido una fuerza poderosa que intentó desactivar los cambios que trajo consigo el Concilio. ¿Qué representaba el concilio? Entre otras cosas, un cuestionamiento a las posiciones más conservadoras y tradicionalistas dentro de la Iglesia. Para mucho, el Concilio mismo expedía incienso comunista.
            En segundo lugar, lo que hace que la guerra termine es el desgaste de la posición radical conservadora dominante. El síntoma de ese desgaste son los escándalos de pedofilia y los escándalos financieros. Equivocaríamos si interpretamos dichos escándalos son la causa de la crisis. No, se trata de los síntomas. La causa es el endurecimiento conservador, que expresa una espiritualidad desgastada. En otras palabras, una gran parte de la Iglesia Católica tenía una espiritualidad desgastada, enferma en su radicalismo y fundamentalismo. Pero hay que precisar una cosa: la guerra no ha terminado, sólo que la correlación de fuerzas se está reconfigurando. En gesto de renuncia de Benedicto XVI fue un elemento de suma importancia para que esta correlación se modificase. Es por eso que nadie debe ser triunfalista, sino que es momento de prestar detenida atención al proceso.

            Esta guerra tiene al Perú como uno de sus lugares de desarrollo. Si hay un país donde las posiciones ultraconservadoras tienen posiciones claves es el Perú. Pero esta situación no es expresión de un conflicto sólo local, sino que es uno de los territorios en el que la guerra vaticana contra el Concilio. Esto quiere decir que lo que suceda en Vaticano va a traer cola aquí. Es por eso que los grupos más conservadores en el Perú tienen una doble actitud. De una parte, tratan de negar la crisis de la Iglesia, y por otra, están comenzando a asumir un perfil bajo. ¿Cuál es la estrategia? ¿Esperar que pase el huracán mientras rezan que éste no se lleve sus bases de operaciones? Es probable que eso no les funcione, pero  eso dependerá también en parte de lo que podamos hacer para liberar la Iglesia en el Perú de esos radicalismos.

domingo, 20 de enero de 2013

TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN


            La Teología de la Liberación es una de las corrientes más importantes y renovadas que se han forjado en Latinoamérica y que tiene como su referente más importante al sacerdote peruano de la orden de los dominicos Gustavo Gutiérrez. Siguiendo las líneas esbozadas por el Concilio Vaticano II (1962) y las Conferencias Episcopales de Puebla, Medellín y Santo Domingo, la obra teológica de Gutiérrez significó  un llamado a renovar la práctica del evangelio, imitar a Cristo en su trabajo al lado del pobre, del desvalido y los marginales de la sociedad. Junto con el Concilio, significó una apertura de la Iglesia hacia el mundo, y especialmente un signo de sensibilidad de la Iglesia respecto de los sufrimientos del mundo.
           
           Esta teología se enmarca en el desarrollo de un conjunto de teologías modernas que tienen como eje una serie de ideas comunes, entre las que destacan las siguientes: la Iglesia debe mirar al mundo, el cristianismo es una religión de un Dios encarnado en el mundo concreto, y las situaciones de pobreza e injusticias tienen causas sociales y no son eventos naturales. De esta manera, la Teología de la Liberación señala que la Iglesia no debe centrar su trabajo en exigirle a la sociedad a que se ajuste a sus preceptos, sino que, en primer lugar, ella debe volcar su mirada a la sociedad y reflexionar sobre las situaciones de injusticia y exclusión que existe en él para denunciarlas y comprometerse con su eliminación. Las teologías premodernas, en cambio, exigen que el mundo se ajuste a sus preceptos morales – especialmente indicar cómo debe comportarse la gente en sus dormitorios - y no se interesan por las condiciones sociales de injusticia –como, por ejemplo, las violaciones de los derechos humanos.

            La Teología de la Liberación toman en serio el hecho de la encarnación de Cristo, Dios hecho hombre, que decidió  quedarse entre nosotros para estar del lado de los excluidos de la sociedad y denunciar las condiciones de pobreza. Con ello, el cristianismo se presenta como una religión de la secularización, en dos sentidos. En un primer sentido, el hecho de que Dios se haga hombre, supone que abandona el ámbito de lo atemporal para insertarse en el ámbito temporal, que es el de la vida ordinaria de los seres humana, vinculada a seculo, a lo secular. Dios habitó entre nosotros y decidió quedarse entre nosotros. En cambio, las teologías premodernas señalan la extraña y antievangélica idea de que Dios se encarnó, habitó entre nosotros, y al resucitar regresó al ámbito  atemporal desde donde envía sus preceptos morales (cual diez mandamientos) y no se quedó entre nosotros para denunciar las injusticias. El segundo sentido de la secularización es la separación de la Iglesia y el Estado. El mismo Jesús del evangelio señaló claramente que lo que debemos hacer es dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, es decir separar la esfera del Estado de la esfera de la Iglesia. El cristianismo se presenta, entonces, como una religión de la separación de ambas esferas, con lo cual se opone a la idea de que las iglesias deban controlar la sociedad utilizando los mecanismos de control estatal, ya sea de manera directa o por medio de lobbies.

            Otro elemento central de la Teología de la Liberación es la idea de que las injusticias no tienen causas naturales, como sostienen las teologías premodernas, y por lo tanto pueden ser revertidas si es que se realiza una organización justo de la sociedad. Las teologías premodernas señalan que si una persona es pobre y se muere de hambre por falta de accesos a recursos, es porque el mundo es así, y que cuando llegue al reino de los cielos va a ser recompensado por Dios por los sufrimientos que tuvo en éste. Esta idea que comparten las teologías premodernas, según la cual El Reino se encuentra fuera de este mundo contradice el Evangelio, según el cual El Reino de Dios ya ha sembrado sus semillas en este mundo secular y que se va desplegando a través del tiempo. Este desarrollo del Reino de Dios en el mundo empata con el cumplimiento de las bienaventuranzas y se dirige a liberar a las personas de las condiciones de injusticia en las que se encuentran.

            En 1971, año en que Gutiérrez publicó su libro Teología de la Liberación, el liberalismo era mal visto por la Iglesia porque éste se identificaba con el mercantilismo y con la llamada Escuela Austriaca, de Mises, Von Hayek, Freeman y los Chicago Boys. Pero en la actualidad, ese mercantilismo está siendo desenmascarado y se está recuperando un liberalismo político que apunta a la autonomía, las libertades, incluso en aspectos que van más allá del económico y la liberación de las injusticias, la Teología de la Liberación ha encontrado un campo fértil en el cual renovarse teóricamente y que puede ser muy útil en la práctica de la Iglesia.