domingo, 21 de octubre de 2012

PIDO PERDÓN POR LO QUE NO HICE


            Continuando con su campaña de generar la compasión en la población para forzar el indulto, el fujimorismo ha lanzado al aire mediático una imagen del líder de su clan con una inscripción críptica. En ella se puede leer: “Perdón por lo que no llegué a hacer y por lo que no pude evitar”. Este pedido de perdón en curioso, especialmente en el contexto político.

            En primer lugar, este pedido de perdón adviene después de que algunos sectores han lo exigido. Parece ser que no es un pedido basado en la convicción y sinceridad, sino por la presión mediática y que corresponde más a un cálculo político que a una expresión sincera. En segundo lugar, este exótico y oriental pedido de perdón se inserta en un contexto en el que el propio Alberto se reúsa a firmar la solicitud de indulto. En tercer lugar, dicho pedido se da poco tiempo antes de que desapareciesen las muestras de los tumores extraídos al exdictador del INEN.

            Si analizamos el pedido de perdón que Carlos Raffo se encargó de propalar, encontramos en él muchas cosas extrañas. El pedido no está firmado y sólo nos queda confiar  en las palabras del Sr. Raffo, quien atestigua que interviene por la amistad que guarda con Alberto, ¿o acaso lo hizo por su amistad con la familia?; es decir, que Raffo actúa por pedido de la familia y no por pedido del mismo Alberto. Si la palabra del Sr. Raffo no estuviese tan devaluada, no tendríamos derecho a abrazar esta duda.

            Además, el fraseo es curioso, porque es y no es un pedido de perdón. Esta ambigüedad emerge porque nadie pide perdón por lo que hace, a menos que  piense que pudo haber hecho algo que debía hacer. Ciertamente, esta primera parte de la formulación podría interpretarse como “pude haber evitado la violación de derechos humanos, pero no lo hice, por lo tanto pido perdón a las víctimas y los deudos”. Pero, tal como dice la inscripción, se puede interpretar que el pedido de perdón por razones como “pude combatir con más brutalidad el terrorismo y violar más derechos humanos de personas inocentes, y pido perdón por no haberlo hecho” o “pude llevar adelante una política económica más exitosa y no lo hico, por lo cual pido perdón”.

            Pero la segunda parte de la formulación es claramente contradictoria con lo que significa pedir perdón: “pido perdón por lo que no pude evitar”. A nadie se le imputa una sanción moral o jurídica por lo que no puede evitar, de manera que en ese caso no cabe solicitar perdón. Yo no puedo evitar que la sangre corra por mis venas, y es absurdo el que pida perdón por no poder hacerlo. O si no puedo evitar que otro actúe perversamente, lo que debo hacer es denunciarlo, pero no pedir perdón.

            Es supuesto pedido de perdón no es en realidad lo que pretende. Sólo hay dos maneras de explicar esto. La primera es atribuir irracionalidad a quien escribió ese texto; la segunda es la de insertar ese falso pedido de perdón dentro de toda una estrategia. La segunda explicación es más sólida que la primera, pues se engarza adecuadamente con  la política de manipulación de la opinión pública llevada a cabo por los fujimoristas y sus aliados, y es compatible con la negativa del exdictador de firmar  la solicitud de indulto, porque lo que quieren evitar una muestra palpable y firmada de un reconocimiento de haber cometido delitos de lesa humanidad. Además, resulta coherente como estrategia con la desaparición de las muestras del INEN. Esas desapariciones se circunscriben en el contexto en el que se está discutiendo si el líder del clan tiene cáncer terminar, para poder otorgarle indulto humanitario.  Una estrategia bien armada para fortalecer la posición del fujimorismo y auspiciar al clan un buen futuro político.
           
          Para que podamos abandonar la interpretación que he esbozado, lo que debe suceder es que Alberto firme la solicitud de indulto y debe hacer directamente un pedido de perdón claro y sin ambigüedades a las víctimas de las violaciones de derechos humanos y a todo el país por la maquinaria de corrupción generalizada y sin precedentes en la historia del Perú que no sólo permitió sino también promovió y articuló. Debe pedir perdón por hacer denunciado a la Presidencia de la República por fax desde Japón y por haberse escudado cobardemente en su nacionalidad nipona. A demás debe devolver el dinero que sustrajo del tesoro público durante su gobierno.  Y es indispensable que aparezcan esas muestras que fueron sustraídas del INEN. En síntesis, para que creamos en el clan y a su líder, éste debe pedir perdón por haber sometido a todo el país y a sus instituciones (a la FFAA, a los poderes del Estado, a las instituciones) a la  humillación de su historia.  

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ese pedido de perdón es una verdadera burla. La primera parte pide perdón por lo que no llegó a hacer, (sin especificar qué). Pero con las palabras: "no llegué a hacer", intenta sugerir sutilmente que, o iba en camino a hacerlas ¿A qué se referirá?
En la segunda parte, pide perdón por las cosas que no pudo evitar. Increíble. Se supone que debemos considerarlo un dechado de humildad. En realidad busca zafar de todas sus responsabilidades. No señor, no es que haya podido evitarlas, sino que pudiendo, no lo hizo, las permitió, y más allá, las aprobó antes de su ejecución. Y ahora pretende que creamos que escapaban a su conocimiento.