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domingo, 22 de marzo de 2015

DICTADURA MUNICIPAL





Resultado de imagen para hitler y castañedaResultado de imagen para hitler y castañedaEl actual alcalde de Lima y sus correligionarios han asumido un discurso respecto de la democracia que es sumamente extraño  y pernicioso. De acuerdo a este discurso, la democracia consiste simplemente en ganar las elecciones y, una vez en el poder, se tiene plena licencia para hacer con él lo que se desee. Parece ser que el ejercicio dictatorial del poder está legitimado porque se ha ganado las elecciones. De tal manera, que las instancias de consulta, de pesos y contrapesos, y de rendición de cuentas terminan sobrando este estilo de gobierno. 

En este sentido, ha sido muy penoso escuchar a personas como Patricia Juárez -aunque en el fondo no sorprenda- que, respecto a la reforma del transporte en Lima no se tiene un plan definido pero sí un propósito claro, a saber, destruir todo lo que hizo la gestión anterior. Y lo mismo sucedió con la eliminación de los murales y la cancelación del proyecto Río Verde. Todo esto muestra que lo que está conduciendo las acciones de la actual administración edil es la bronca contra la administración Villarán, más que un plan estructurado que permita seleccionar qué proyectos continuar, cuáles no y qué iniciar. Tal cómo lo indicó con lucidez Martín Tanaka, nuestro actual burgomaestre se encuentra gobernado por la cólera que le ha generado la investigación sobre el caso COMUNICORE. 

Pero dicha pasión triste que la cólera representa ¿puede gobernar una ciudad? Si la cólera se traduce en abusos de poder, ¿dónde están las instancias democráticas que lo  impidan? Este asunto es preocupante. La institucionalidad de la Alcaldía se encuentra en juego en este desboque de pasiones viles como son la codicia y la cólera. La misma debilidad de las instituciones fue lo que permitieron a Hitler y a Mussolini convertir la democracia en totalitarismo.

Pero las instituciones no se fortalecen si no cuentan con el apoyo de la ciudadanía. Lo que sucede en Lima es que el 60% de la población respalda a la actual administración.  Con los estribillos "déjenlo trabajar" y "obras quiero más no cultura" la mayoría de la población expresa claramente que no le interesa  que la alcaldía de Lima de fortalezca como institución. Si a la gente no le interesa la democracia, las instituciones se convierten en botín de los mercenarios de turno. Parece ser que la ostentación material, el lujo y la lujuria pueden más que la constitución de ciudadanos. Este es un problema educativo. Pero con la tiranía que el ministerio de la economía está ejerciendo sobre el ministerio de educación, parece ser que la cosa no va a mejorar, sino a empeorar. 

Felizmente, ciudadanos conscientes y de espíritu democrático han levantado su voz. La acción de los artistas de retirar su apoyo a Art Lima, porque el evento está apoyado por la alcalde-borra-murales es una muestra de ello. Estamos esperando que los Chefs hagan lo propio con Mixtura. Pero olvidaba un detalle. Los cocineros ganan plata con mixtura y el asunto resulta un negocio rentable. En cambio, los artistas no ganan plata con Art Lima. Entonces, la pregunta que queda es la siguiente, ¿qué pesará más en el corazón de los cocineros? ¿el afán de lucro o la conciencia ciudadana? Déjenme  adelantar mi escepticismo al respecto. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

¿ES COMPATIBLE LA AMENAZA DE MUERTE CON LA POLÍTICA?


            De un tiempo a esta parte la acción en la esfera pública en este país está mostrando ribetes gansteriles. El uso de la violencia y el recurso a la intimidación están reemplazando la actividad política, y eso es algo que debe preocuparnos a todos. Las protestas violentas, la contratación de delincuentes para bloquear el cumplimiento de ordenanzas municipales o el ensalzamiento de las acciones de grupos genocidas se están convirtiendo en el día a día en el Perú, ante la mirada complaciente de los ciudadanos y de la clase política.

            Ahora le ha tocado el turno a la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, quien el viernes denunció que había recibido amenazas de muerte en su contra y en contra de sus familiares. Estas amenazas se encuentran inmersas en un contexto político particular, marcado por tres procesos importantes: la consulta de revocatoria de la alcaldesa, el desmantelamiento del mercado de La Parada (con el consecuente enfrentamiento de las mafias que lo controlaban) y la puesta en marcha del reordenamiento del transporte público en Lima a través de la puesta en marcha del proceso de licitación de las rutas (con el consecuente enfrentamiento de las mafias que se oponen a dicho reordenamiento).

            Además, en contexto político en torno a la alcaldía se ha visto enrarecido con las pruebas periodísticas que muestran la conexión entre los organizadores de la campaña de la revocatoria y el exalcalde Luis Castañeda y su grupo político Solidaridad Nacional. Aunque el grupo en cuestión niega ese vínculo, las evidencias periodísticas son incuestionables, y la pregunta que cae por su propio peso es: si promover la revocatoria no es ilegal,  ¿por qué Solidaridad Nacional no dio la cara desde el inicio y aún niega la evidente vinculación?

            Todo esto hace que la política en torno a la alcaldía no sólo se encuentre enrarecida, sino que muestre las garras de mafias que no tienen reparos en amenazar de muerte a una autoridad democráticamente electa. Un ciudadano limeño puede estar a favor o en contra de la revocatoria, pero no puede estar de acuerdo con las amenazas de muerte contra una autoridad elegida a través de un proceso democrático. No puede estarlo, porque ello significa que su voto y su peso político como ciudadano no vale nada. Aquellos ciudadanos que aceptan eso están condenándose a la “muerte política”, es decir, a que su voluntad política no tiene peso alguno.

            Lo cierto es que todo esto está ocurriendo ante la vista indolente de los ciudadanos. ¿Qué nos permite explicar esto? Mi hipótesis es que una gran mayoría de ciudadanos de esta ciudad no entienden realmente lo que significa la ciudadanía.  Carecen de conciencia ciudadana. Ello se expresa claramente en que el comportamiento de muchos ciudadanos se dirige a velar sólo sus intereses privados y/o partidarios, pero no los intereses generales. No se encuentran comprometidos con la defensa de los derechos y las libertades de todos, ni con la defensa de la democracia. No se encuentran comprometidos con las cuestiones de interés público.  

            Todo ello habla de una sociedad civil poco articulada que carece de la consistencia para hacer frente a las amenazas a la democracia. Un caso claro, es la penetración del Movadef en una sociedad que tiene la solidez y la entereza ciudadana de la mermelada. El Movadef consigue sus objetivos utilizando, entre otros, un recurso que les ha servido de manera contundente, a saber, relativizando la verdad histórica. Ellos señalan lo siguiente: “ustedes y la CVR dicen que lo que hubo en el Perú en los años 80 y 90 fue el combate a un grupo terrorista y genocida, pero nosotros tenemos otra lectura de los hechos, de acuerdo a la cual lo que ocurrió en este país fue una guerra civil, y una vez acabada la guerra se hace necesaria la reconciliación la cual se consigue amnistiando a todos”

            Frente a ese argumento, la sociedad civil y la clase política se ha quedado paralizada, porque hay otras fuerzas, como la del fujimorismo que también le interesa relativizar la verdad histórica reciente. La sociedad no consigue articular un acuerdo fundamental que le permita construir un relato consistente y sólido sobre lo que sucedió en el país, y ahora vemos que esa incapacidad está abriendo las puertas a que el valor de su voto político sea reducido a nada.

            La sociedad está tan escandalosamente desarticulada por el peso de los intereses particulares que la política está siendo reemplazada por la actividad delictiva y criminal. Tal vez algún iluso pueda pensar que la política no importa con tal que haya crecimiento económico. Pero aquél debe saber que el crecimiento económico no significa necesariamente desarrollo y que la historia de este país está plagada de episodios vergonzosos de prosperidad económica que desvanece  inmediatamente: el guano, el caucho, etc.

            Es por ello que es de vital importancia la defensa de la política en el Perú, y levantar la voz frente a las amenazas de muerte contra las autoridades. Si no lo hacemos, estaremos demostrando que nuestro valor como ciudadanos es ínfimo.