La teoría crítica de la sociedad
desarrollada por la escuela de Frankfurt encontró en el trabajo de Habermas una
teoría que le permitió conectar la crítica social con una teoría de la
democracia liberal. Para ello Habermas había utilizado los aportes de la
filosofía del lenguaje desarrollada por Wittgenstein y los aportes del
pragmatismo desarrollado por Pierce. Con esas herramientas, Habermas se
apertrecha de un arsenal que le permite
acceder a una teoría normativa de la sociedad a través de las exigencias
normativas inherentes en el lenguaje. En el debate con los intelectuales más
lúcidos de su generación, Habermas se vio forzado a defender la idea central de
su planteamiento, a saber, aquella según la cual, de la misma comunicación
lingüística brota exigencias normativas para la acción. La crítica esbozada por
Rorty, por ejemplo, cultiva una desconfianza respecto de aquél elemento
normativo para la acción que brotaría de la misma estructura del lenguaje,
apuntando a los aspectos retóricos del lenguaje. La idea que defiende Rorty
respecto del lenguaje es que a través de éste lo máximo que podemos hacer es
influir en el otro, pero que es falso que éste contenga fuerza normativa para
la acción y que tampoco sea un vehículo para la forjación de acuerdos
razonados.
La generación actual de la Escuela
de Frankfurt ha asumido la estrategia de Hegel contra Kant para encontrar un
punto de apoyo que permita cuestionar la tesis de Habermas respecto del lugar
del lenguaje en la teoría crítica de la sociedad (pero sin caer en posiciones
como la de Rorty, de manera que la crítica de la nueva generación de la Escuela
de Frankfurt intenta mantener aspectos normativos, pero deja de buscarlos en la
estructura del leguaje). La estrategia de Hegel contra Kant consistió, en este
nivel del debate, en cuestionar el que la crítica no tenga conexiones ni con la
historia ni con los contextos sociales. El concepto de eticidad hegeliana
intenta, de manera especulativa, llenar ese vacío dejado por la filosofía crítica
de Kant. Sin embargo, a Hegel mismo le faltó una mayor conexión con los aportes
de las ciencias sociales en ciernes en su tiempo. En la actualidad, las
ciencias sociales se han desarrollado en un grado suficiente, pasando por el
positivismo y después cuestionándolo desde la hermenéutica, la teoría de la
hegemonía desarrollada por Gramsci y la teoría de La descolonialidad. Ello le
permite a la nueva generación de la Escuela de Frankfurt armarse de todo un arsenal
de teoría social que hace posible el cuestionamiento de las limitaciones de la
teoría de Habermas. La limitación que es más atacada, desde esta perspectiva,
se encuentra en asumir la filosofía del lenguaje como vehículo de trabajo
crítico. Desde la filosofía del lenguaje se hace difícil entender como medios
positivos las relaciones de intercambio social, que Habermas confina al sistema
del mercado. La filosofía del lenguaje tampoco permite el desarrollo de una
filosofía de la historia que se vuelve necesaria en tiempos de globalización y
postcolianidad. Dicho arsenal permite a la nueva generación echar a andar la
conexión de la teoría crítica con teoría social y filosofía la historia, de
modo que adquieren la posibilidad de realizar una revisión de los fenómenos
vinculados a la globalización.
Así, se abre un abanico de planteamientos que buscan
superar las limitaciones que dejó la visión de Habermas. Nancy Fraser articula
un concepto de justicia reflexiva, que permite establecer una revisión
dialéctica entre la justicia normal y la justicia anormal, así como la relación
entre la teoría de la democracia y el
cuestionamiento de la misma que proviene de la teoría social de la hegemonía para, a partir de allí, extraer principios
críticos para los tiempos de la globalización. Por otro lado, la teoría de los
intercambios recíprocos, desarrollada por Ciro Alegría, permite extraer
principios críticos a través de la fricción entre el intercambio recíprocos de
bienes divididos en dones y en productos mercantil. A su vez, Rainer Forst
enfatiza multiplicidad de contextos de justicia que cuestiona el esquema de
justicia elaborado por la teoría del Estado nación moderno, al tiempo que
desarrolla luna teoría de la democracia tomando como eje centrar la idea de
intercambios recíprocos de derechos y libertades entre los ciudadanos. Todos
estos aportes recientes en el seno de la teoría crítica permiten conectar la
crítica de la sociedad con la teoría social contemporánea, como la teoría de la
democratización desarrollada por Charles Tilly, y la filosofía de la historia.
Con ello, los nuevos aportes permiten cuestionar la centralidad de la filosofía
del lenguaje y el lugar que tiene el trabajo de Habermas para poder abrir a una
comprensión más amplia de los problemas y posibilidades de la sociedad contemporánea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario