
Pero
otro aspecto importante, enfatizado por Lerner, es el de la falta de coherencia
con el Magisterio de Iglesia y las
posiciones de personas importantes en la misma Santa Sede. El Cardenal no
parece estar de acuerdo con que en la Pontificia Universidad Católica del Perú
se dicten cursos de teología porque está aplicando la lógica del todo o nada
que caracteriza a los grupos más conservadores de la Iglesia Católica, según la
cual o aceptas todo o quedas excluido. De acuerdo a esta lógica cualquier voz
disidente dentro de la Iglesia queda acallada, y cualquier desacuerdo se
resuelve no por medio del diálogo sino por medio de la violencia de una
autoridad que ejerce su función de manera autoritaria.
Lamentablemente,
para el Cardenal de Lima, esa no parece ser la política de Vaticano. El mismo
Benedicto XVI, en su discurso
en la Universidad de Ratisbona, menciona la importancia del diálogo entre la
teología y las demás ciencias en el seno de la universidad, a propósito de su
experiencia en la Universidad de Bonn, que dicho sea de paso no tiene título de
pontificia. La intención del Papa es subrayar la importancia de asumir la
teología como una reflexión racional sobre la fe, capaz de entrar en diálogo
con otras disciplinas universitarias. En
esta tarea es irrelevante si la universidad en cuestión es pontificia, católica
o se encuentra en algunas diferencias con Vaticano. En este sentido, el Papa no
sigue la lógica conservadora del todo o nada.
Más
bien, esta iniciativa de Benedicto XVI se encuentra en plena consonancia con el
Concilio Vaticano II. Como es sabido, el Concilio significó una apertura de de
la Iglesia hacia el mundo, y en ese marco, se inserta la necesidad del diálogo
entre la teología y las demás disciplinas universitarias, diálogo que ha sido
muy fructífero para todas las disciplinas, y también para la teología, pues ha
permitido el surgimiento de una diversidad de teologías que han aportado mucho
a la espiritualidad de la Iglesia. Entre esas teologías, fruto del diálogo
interdisciplinario, se encuentra la Teología de la Liberación desarrollada por
Gustavo Gutiérrez.
Ciertamente,
al Cardenal de Lima no le agrada mucho que sea la Teología de la Liberación, una de las
líneas teológicas que se enseñan en la Pontificia Universidad Católica del Perú
y aunque es una teología que el mismo Ratzinger validó cuando era Prefecto de
la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Cipriani se ha encargado de perseguirá
cual herejía. Tal vez esta podría ser otra de las razones por la cual el
Cardenal ha tomado la cuestionada decisión, es decir, para buscar acallar la
Teología de la Liberación de Gutiérrez. En este contexto resulta curioso que el
actual Prefecto de la Sagrada
Congregación para la Doctrina de la Fe, Mons. Gerhard Müller da muestras de su aprecio y
reconocimiento a la obra teológica desarrollada por Gutiérrez, tal como ha destacado Salomón Lerner.
Así,
parece ser que mientras que Vaticano rema en un sentido, Cipriani lo hace en el
sentido opuesto. Mientras que el Papa busca incorporar la teología en el debate
universitario, Cipriani busca excluirla; del mismo modo, mientras que Vaticano ensalza
el valor de la Teología de la Liberación de
Gutiérrez, Cipriani busca eliminarla. Esta situación no hace más que recordar a
aquél que, después de hurtar la cartera del bolsillo de un caballero, grita a
voz en cuello “¡Al ladrón!”.
3 comentarios:
Y es que mientras algunos personajes de la Iglesia continúen perpetuando un pensamiento retrógrada, tal como lo hace el cardenal Cipriani, será difícil construir una sociedad conformada por ciudadanos críticos que, a su vez, no sientan temor de expresar sus ideas. Es tiempo de comprender que lo más rico para una sociedad es compartir los diversos modos de ver el mundo, sobre todo en un país como el nuestro, tan diverso culturalmente. Sólo así creo que podremos empezar a comprendernos mejor como seres humanos, yendo más allá de credos y políticas.
Estimada Claudia,
También es importante que dentro de las Iglesias -y en la Iglesia Católica- también se pueda respirar un aire de pensamiento libre y abierto, y dispuesto al diálogo y al debate
Completamente de acuerdo.
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