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martes, 5 de marzo de 2013

TRES TENDENCIAS EN LA FORMACIÓN EN DERECHOS HUMANOS


La formación en derechos humanos en las universidades en el Perú actual muestra algunas particularidades que vale la pena observar. En primer lugar, la mayoría de cursos son dictados en las facultades de derecho y por abogados de profesión (lo cual resulta un empobrecimiento, pues los sociólogos y filósofos podrían tener cosas interesantes que enseñar al respecto).  En segundo lugar, dichos cursos enfatizan los aspectos técnico – jurídicos, dejando fuera la conexión con la historia peruana reciente, que ha sido marcada por un proceso de violación de derechos. Y, en tercer lugar, no se suele ver en las estructura de la economía global una fuente de violación de los derechos humanos. Muchos centros de formación asume la perspectiva eminentemente técnica, dejando de lado la historia reciente. Otros de encuentran asociados a una visión de los derechos humanos conectada con la historia reciente. Sin embargo, son escasos los intentos de reflexionar el tema de los derechos con las condiciones actuales de la economía global.
            Estas orientaciones no son casuales, sino que representan opciones políticas definidas. La primera opción, aparentemente es neutra en términos políticos, pero la centralidad de los aspectos técnicos nos permite ver su conexión con una política de derecha. La idea de que la enseñanza y la defensa de los derechos humanos deben centrarse en los aspectos técnico –jurídicos, como es el funcionamiento del sistema de protección de los derechos, el conocimiento de casos descontextualizados de las tramas políticas y sociales en las que se encuentran insertos, trata de evitar que los derechos humanos no logren poner en cuestión sistemas políticos e ideas políticas arraigadas en ciertas sociedades. En el caso peruano, la enseñanza de los derechos humanos muestra, en muchos casos, una intención clara: no cuestionar las acciones que los actores políticos realizaron en el gobierno dictatorial de Alberto Fujimori. Puesto que muchas personas involucradas se encuentran actualmente activas políticamente en el campo de la derecha partidaria, las universidades que difunden las ideas de la derecha en el Perú deciden no hacer referencia a los años de conflicto interno, ni al Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), ni al proceso de Justicia Transicional.
            Se aduce, soterradamente, que dichos temas no son “técnicos” sino “políticos” y que son parte de la agenda política de la Izquierda Caviar. Y cuando estos grupos de derecha encuentran conveniente tratar el relato histórico reciento lo hacen de dos formas: 1) intentando desprestigiar el trabajo de la CVR y 2) apoyando la ley del negacionismo. La campaña sistemática del trabajo de la CVR ha sido clara desde el momento de la conformación de dicha Comisión. El Informe Final es desprestigiado, dejando de lado el hecho de que se trata de un documento oficial del Estado peruano, pues la CVR no se constituyó por iniciativa personal, sino por mandato del Estado. Ello no quiere decir que el Informe pueda ser discutible, y sirva como un punto de partida para un debate que podría ser fructífero y fortalecería la débil democracia que tenemos. Respecto de la ley del negacionismo, aparte de los problemas que trae para con la libertad de expresión, entra en conflicto con la libertad para la investigación histórica y social, por más que se haya atenuado la versión inicial de dicha ley. La derecha, en este país considera que la manera de combatir fenómenos como el MOVADEF es exclusivamente a través de la criminalización y no complementar dicha lucha a través del debate de ideas.  
            Muy pocos centros de enseñanza e instituciones asumen la visión de los derechos humanos como conectados necesariamente con la Justicia Transicional, la CVR y los años de violencia interna que marcó la historia reciente. Esta perspectiva lleva a cuestionar la acción de los actores políticos bajo el régimen del fujimorato y la conducta política del fujimorismo actual (respecto a casos como el pedido de indulto a Alberto Fujimori, la ley del negacionismo, etc.). La inclusión del Informe Final de la CVR y el cuestionamiento de las acciones políticas de los socios y herederos del régimen de los 90 incorpora una perspectiva histórica y política a l estudio de los derechos humanos. Esta actitud, además, permite desenmascarar el enfoque tecnocrático de los derechos humanos. Dicho enfoque centrado en los aspectos técnicos se presenta como neutral en cuestiones políticas y se engarza con la posición dominante que tiene el positivismo jurídico, El enfoque técnico no es políticamente neutral, sino que es claramente de derecha. Éste mantiene la idea de fondo de que las cuestiones fundamentales en el derecho y en política es propia de una élite instruida técnicamente y no una cuestión de la ciudadanía en general. De esta manera, la sociedad civil no tendría lugar en la defensa de los derechos humanos, sino sólo algunos abogados y juristas.
            La tercera perspectiva es compatible con el segundo enfoque, y es completamente adverso al primero. Se trata de comprender que la vulneración de los derechos humanos se produce también, y en gran escala, por las condiciones del sistema económico global imperante, dominada por los dogmas de la economía neoclásica, centrada en indicadores como el PBI y la comprensión del desarrollo exclusivamente como crecimiento económico. El tercer enfoque, defendido por Thomas Pogge, entiende que 1) las condiciones de pobreza en las que cierta parte de la población se encuentra sometida en un país es de por sí violatoria de los derechos humanos; y 2) que la pobreza en un país determinado se encuentra relacionado con el sistema económico mundial imperante, de manera que este mismo sistema económico mundial imperante es violatorio de derechos humanos.
            Tener en cuenta estos tres modelos permite ver la importancia que tienen los enfoques políticos y los enfoques económicos en el estudio de los derechos. El primer modelo defiende el enfoque político de la neutralidad y la tecnicidad, mientras que en economía defiende el modelo dominante basado en los enfoque bienestarista y el centrado en la medición del PBI. El segundo modelo defiende la importancia de la política y la manera en que los sistemas políticos autoritarios son adversos a los derechos humano, mientras que los democráticos pueden brindar las condiciones propicias para la defensa de los derechos. En lo económico, este segunda perspectiva se puede articular con enfoque económicos alternativos al neoclásico, que puedan comprender el desarrollo no sólo como económico, sino como humano, en el cual el concepto de capacidades humanas y la valoración de la libertad individual tienen un lugar central. El tercer modelo  articula también un enfoque político con un enfoque económico, aunque da más peso al segundo sobre el primero. De esta manera, el modelo sugerido por Pogge exige la modificación del modelo de desarrollo. Ciertamente, hay varios modelos de desarrollo alternativos, pero uno de los más atractivos es sin duda el de las capacidades, desarrollado por Sen y perfeccionado por Nussbaum

domingo, 15 de abril de 2012

Izquierda liberal e izquierda radical

         


A raíz de que Humala tomara distancia de los intelectuales de izquierda y se acercara aún más a los empresarios, tanto los diarios de derecha como los propios intelectuales de izquierda han estado poniendo en vitrina la cuestión de la izquierda en el Perú. Después de haber sido desembarcados, no se sabe si definitivamente del gobierno, la misma izquierda está intentando hacer un balance y reflexión de su historia reciente, desde que el proyecto de Izquierda Unida fracasó.



El apogeo de la política radical

            Esta reflexión se da en un contexto particular, marcado por la centralidad que tiene la política radical en el escenario peruano. Esta política radical (brutal, como se ha denominado últimamente) tiene, entre otras, las siguientes características. En primer lugar, se trata de un estilo de política donde predomina la violencia y el diálogo o el debate es desdeñado; en segundo lugar, si bien tiene sus representantes en el sistema de partidos (como el ala dura del fujimorismo), su campo de acción más prolífero es la marcha en las calles, la presión de los lobbies empresariales, los medios de comunicación y las redes sociales; y finalmente, se trata de una actividad llevada adelante por instituciones y agentes que no se encuentran comprometidos con la democracia.

La política radical y la reflexión sobre la izquierda

            La izquierda reflexiva, que está buscando una reestructuración de sus ideas y proyectos y una renovación de sus cuadros se encuentra asediada por la derecha y la izquierda radical. La derecha radical considera que toda disidencia o manera distinta de pensar es un delito que hay que castigar con el garrote o la violencia periodística. La izquierda reflexiva se encuentra comprometida con la democracia y por ello busca no sólo la inclusión social (expansión del mercado) sino la inclusión política (la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones políticas y el hacer valer los derechos políticos de deliberación pública).
            
           Por otro lado, la izquierda radical realiza acciones que deslegitiman a la izquierda en su totalidad, porque muestran poco aprecio a la democracia. Estas acciones erosionan la posición de la izquierda democrática y reflexiva. La izquierda radical considera que la izquierda moderada representa a unos traidores a los ideales de la izquierda marxista y/o son unos “burgueses acomodados”. Además, la izquierda moderada está abierta a la discusión de ideas y propuestas, en cambio, la izquierda radical piensa que es la portadora de una verdad absoluta y científica que no hay que cuestionar, sino aplicar.
             
         A causa de su simplicidad de sus discursos tanto la derecha como la izquierda radicales tienen arraigo en grandes sectores de la población que cuentan con poca organización social y tienen una baja instrucción. Dado que los sindicatos se encuentran desestructurados y son casi inexistentes, la izquierda moderada tiene como único espacio de acción las universidades, donde, en principio, sí sería posible llevar adelante una reflexión pues allí se supone que la reflexión sobre las  ideas y la crítica son posibles. Sin embargo, la mayoría de universidades en este país se presentan como empresas privadas a manos de la derecha radical (ya sean neoliberales a ultranza o conservadores religiosos), quienes neutralizan el debate de ideas y la formación de la conciencia crítica de parte de los estudiantes. De hecho, en algunas universidades se prohíbe expresamente que se discutan temas políticos, y en otras se ha generada un ambiente que excluye naturalmente la discusión política. En este contexto universitario, la izquierda moderada tiene poco espacio para consolidar su base social. 

La izquierda liberal y la izquierda radical

            Algo que los analistas de izquierda están sugiriendo acertadamente es que si bien la izquierda no debe aspirar a conformarse en un partido unificado, sí necesita consolidarse como un frente amplio de izquierdas. Pero en ese frente amplio las izquierdas democráticas deben tomar la batuta, porque un liderazgo radical la devolvería a los problemas en el que se encuentra. Pero eso no será posible si la izquierda reflexiva no toma en serio el liberalismo, para volverse una izquierda liberal. Esto supone una cosa que va a costar a muchos intelectuales de izquierda: tomar una prudente distancia de Marx y Lenin. No es posible devenir en una izquierda liberal sin esa distancia. Ello supone un cambio de paradigma, y no sólo un cambio en las reivindicaciones, porque de otro modo se tendría un conjunto de ideas inconexas e incoherentes que no resultaran fructíferas para la acción política.
         
        Lo que estoy diciendo es que la izquierda podría avanzar mucho más si 1) se concibe como un frente amplio de izquierdas, 2) si en dicho frente las izquierdas democráticas son las que asumen el liderazgo y 3) si esa izquierda democrática toma distancia de Max y Lenin y se aproxima a la izquierda liberal propuesta por Withman, Dewey y Rorty   

jueves, 21 de julio de 2011

EDUCACIÒN PARA LA DEMOCRACIA

    

    Uno de los problemas fundamentales que atraviesan las sociedades contemporàneas, y la sociedad peruana en particular, es el tema de la educaciòn. En el  Perù se ha estado viviendo un colapso del sistema educativo. Dicho estado de la educaciòn en el paìs se refleja los lugares que ocupa èsta en los rankings internacionales. Pero tambièn en el mundo la educaciòn està atravezando una crisis profunda debido a la penetraciòn del poder del dinero y del poder tecnocràtico en todos los niveles de la formaciòn de los ciudadanos. En este nivel, la crisis se expresa en el hecho de que la educaciòn mundial contemporànea està formando personas para el mercado  y no ciudadanos para la democracia.

   Quiero concentrarme la cuestiòn de la educación en el plano mundial por dos razones: porque de esta tendencia estàn surgiendo una fuerza centrífuga que arrastra también a la educación en este país, fuerza que promete profundizar la crisis en la que se encuentra; y segundo, si no entedendemos el problema de la crisis de la educación mundial no podremos tener una orientación adecuada respecto de cómo está el Perú en este punto, y tampoco podremos saber lo quwe realmente significa la posición  que actualmente tiene la educación peruana y qué debemos hacer.

    La educación para el mercado

   Hay una dramática tendencia actal a hacer que la educación se encuentre básicamente orientada a la inserción de los estudiantes en el mundo laboral, sin atender a una formación más ámplia. Esto hace que se aperturen cada vez más facultades y univeridades tecnológicas y científicas, y que las facultades y departamentos de humanidades comiencen a desaparecer o a fusionarse.

    Dicha tendencia hace que la universidades arrojen cada vez más agentes económicos funcionales para el mercado y no ciudadanos que cuenten con una formación plena que sólo se puede conseguir añadiendo las humanidades y el arte.

    La penetración del poder del dinero en las universidades

    Junto con ello, las mismas universidades se han convertido en un espacio de transacción económica en la que los profesores son "empleados", los alumnos son "clientes", la educación es una "mercancía" y los administrativos funjen de "dueños deempresas".

   Ello no sólo sucede con las universidades formadas al amparo de la "ley Fujimori" que permitía constituir universidades con fines de lucro y en las que los dueños reparten utilidades, sino que también sucede con aquellas que se encuentran bajo el régimen legal anterior, pero en las que quienes ocupan altos cargos administrativos reciben sueldos extremadamente altos.

    Preparación para la empresa y no para la democracia

   El clima empresarial de la universidad genera una admósfera en la que las personas no se forman para ser ciudadanas para una democracia, sino para un sistema jerárquico de mandos y subordinaciones propias de sociedades autoritarias.

   Ello se está logrando a través de dos mecanismos muy efectivos:   la transformación de las universidades en empresas y la eliminación de las artes y las humanidades de las currículas. Tanto las artes como las humanidades son fundamentales para la formación de los espíritus de las personas en los valores democráticos - como la tolerancia, el respeto de los derechos de los demás, la comprensión de los otros y la empatía, como también para la generación de la introspección y el cultivo interior-, pero además son importantes para generar personas imaginativas y creativas.


   El lugar de la imaginación en el mercado y en la democracia

   La capacidad de crear e imaginar que tanto las artes como las humanidades genera es fundamental para la ciencia y la técnica. Sin ellas no es posible generar nuevas tecnologías y nuevos conocimientos científicos. Así, en las sociedades contemporáneas donde estas disciplinas están siendo dejadas de lado por las universidades, se están creando grandes escollos para el desarrollo de las herramientas que el mismo mercado requiere.

   Pero, además, el desarrollo de la imaginación y la creación son fundamentales para la generación y el fortalecimiento de sociedades democráticas, puesto que ellas permiten imaginar sociedades mejores, en la que la democracia sea más plena e ingeniar maneras de lidear con los conflictos que las sociedades plurales siempre generan.

   Basta de historias

   En las sociedades contemporáneas se ha difundido un mito que es necesario combatir. Se trata del mito según el cual con más tecnología y mercado, y sin menos humanidades y artes, tendremos un mundo mejor. Ello es absolutamente falso. Menos libertad, y más esclavitud y discriminación se avecinan por ese camino. La idea de que una educación más tecnológica es lo mejor que  podemos desear resulta ser un cuento que no podemos seguir creyendo. Espor ello que necesitamos decir en voz alta: basta de historias.